Cómo ha evolucionado el vestuario del ballet ruso en 300 años (Fotos)
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Trajes barrocos
Zapatillas de punta de la bailarina Galina Ulánova
Los primeros ballets representados en Rusia durante el siglo XVII se interpretaban entre los actos de una obra dramática. Los movimientos apenas se diferenciaban de los pasos de los bailes de salón de la época y el vestuario de los intérpretes era muy similar a la ropa de gala habitual de entonces.
Los primeros trajes diseñados específicamente para un personaje aparecieron a comienzos del siglo XVIII, cuando el ballet se convirtió en un espectáculo independiente. A medida que la coreografía se hizo más compleja, la indumentaria masculina se volvió más ligera y la femenina, además, más descubierta.
La bailarina Liubov Egórova en la reposición que hizo el bailarín Pável Gerdt del ballet "La dalia azul", del coreógrafo Marius Petipa y el compositor Cesare Pugni
La primera bailarina que utilizó una falda más corta fue la francesa Marie-Anne Camargo, en París, en 1730. Como también actuó en los Teatros Imperiales de Rusia, las bailarinas rusas adoptaron rápidamente esta nueva moda.
El estilo Imperio
Retrato de un bailarín del ballet de Petipa
A comienzos del siglo XIX se impuso el estilo Imperio, caracterizado por vestidos ligeros y semitransparentes. Los voluminosos trajes con miriñaque fueron sustituidos por vestuarios fluidos inspirados en las túnicas de la Antigua Grecia.
Los zapatos de tacón fueron reemplazándose gradualmente por sandalias al estilo romano o por zapatillas de raso de suela plana.
Estas se sujetaban al pie mediante largas y elegantes cintas. Así nacieron las zapatillas de punta.
El primer tutú y el baile sobre puntas
Escena del ballet 'Las sílfides'
La primera bailarina que actuó con tutú y sobre puntas fue la italiana Maria Taglioni, en 1832.
Los tutús también comenzaron a utilizarse en Rusia, especialmente en los ballets del gran coreógrafo Marius Petipa.
Petipa incorporó saltos cada vez más complejos, piruetas y los famosos fouettés. Como consecuencia, las faldas se hicieron todavía más cortas.
El bailarín Nikolái Domashev
En el siglo XIX no solo las mujeres bailaban sobre puntas. El bailarín Nikolái Domashev realizó este tipo de pasos entre 1888 y 1889 sobre el escenario del Teatro Bolshói.
La vanguardia y el vestuario contemporáneo
Vátslav Nizhinski
A comienzos del siglo XX los trajes de ballet se volvieron aún más atrevidos.
En 1911, el legendario bailarín Vaslav Nijinsky apareció por primera vez en escena con un maillot ajustado al cuerpo.
Aquello le costó su puesto en el Teatro Imperial: la emperatriz María Fiódorovna, que asistía a la representación, consideró ofensivo el aspecto del primer bailarín.
Con el paso del tiempo, cuanto más técnica se volvía la danza, más sencillo era el vestuario de los intérpretes.
Escena de ballet, 1910-1915
Durante la época soviética, los bailarines actuaban con suspensorio, maillot y pantalones acolchados o culottes que cubrían únicamente la parte superior de los muslos. En el ballet Espartaco, por ejemplo, aparecían en escena con taparrabos y elementos de armadura.
Maris Liepa y Marina Kondratieva en una escena del ballet "Espartaco"
Hoy en día, los diseñadores de vestuario ya no están limitados por un estilo concreto.
Cisne Negro
En ballets como El lago de los cisnes y La bella durmiente, las bailarinas siguen utilizando los clásicos tutús cortos.
En Giselle, en cambio, puede verse una amplia falda hasta la rodilla. Los bailarines masculinos de los ballets clásicos suelen vestir maillot y colet, la parte superior tradicional del traje masculino de ballet.
La versión completa de este artículo (en ruso) está disponible en el sitio web Culture.ru.