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8 inquietantes cuadros de artistas rusos

Dominio público
A sus contemporáneos les recorría un escalofrío con solo mirarlos.

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1. Mijaíl Klodt, ‘Iván el Terrible y las sombras de sus víctimas’, hacia 1855

Museo Regional de Bellas Artes de Stávropol

Según la leyenda, antes de morir Iván IV veía los fantasmas de las personas que habían sido asesinadas por órdenes suyas. El zar, consumido por sospechas de conspiración, desató durante la opríchnina campañas contra enemigos inexistentes. Ciudades enteras como Klin, Nóvgorod, Tver o Pskov sufrieron matanzas indiscriminadas. Más tarde, arrepentido, elaboró el llamado Sinódico de los caídos en desgracia, una lista de unos cuatro mil nombres que envió a los monasterios para que rezaran por sus almas.

2. Iván Kramskói, ‘La sonámbula’, 1871

Galería Tretiakov

En el verano de 1871, el artista llegó de noche a la aldea de Joten, en la provincia de Járkov. Un jardín oscuro y la luz de la luna le sugirieron una atmósfera inquietante, como si fueran a aparecer fantasmas o cantar sirenas. “Esperé fantasmas por la noche, pero no vinieron”, escribió en tono irónico. De esa impresión nacieron dos cuadros: Las rusalkas y La sonámbula.

3. Mijaíl Mikeshin, ‘La bruja sobre Jomá Brut’, 1882

Dominio público

Mikeshin, conocido por el monumento del Milenario de Rusia en Nóvgorod, también ilustró obras de Pushkin y Gógol, entre ellas Viy, de donde procede esta escena.

4. Iván Aivazovski, ‘A la muerte de Alejandro III’, 1890

Феодосийская картинная галерея имени И.К. Айвазовского

El pintor nunca mostró esta obra en vida. Pretendía representar la victoria de la vida sobre la muerte, pero el resultado fue inquietante: entre la niebla de la fortaleza de San Pedro y San Pablo surgen sombras fantasmales, y la figura de la viuda se transforma en la de un hombre con bigote. El cuadro no se exhibió públicamente hasta 2003.

5. Mijaíl Vrúbel, ‘El demonio abatido’, 1901–1902

Galería Tretiakov

Vrúbel trabajó obsesivamente en esta obra, rehaciéndola una y otra vez. Incluso durante su exhibición en San Petersburgo seguía retocándola. Se dice que repintó el rostro del demonio más de cuarenta veces. Su estado mental empeoró hasta que tuvo que ser ingresado en una clínica psiquiátrica.

6. Víktor Borísov-Musátov, ‘Fantasmas’, 1902

Galería Tretiakov

Pintado en la finca Zubrílovka, este paisaje melancólico muestra una casa que parece desvanecerse en la niebla, junto a figuras femeninas fantasmales que se alejan.

7. Pável Filónov, ‘Banquete de reyes’, 1913

Museo Ruso

Realizado antes de la Primera Guerra Mundial, el cuadro refleja la inquietud del artista ante el futuro. Más tarde, su esposa llegó a identificar en él figuras como Hitler o Mussolini. El poeta Velimir Jlébnikov lo describió como “un banquete de cadáveres”.

8. Víktor Vasnetsov, ‘Baba Yagá’, 1917

Galería Tretiakov

Un niño aterrorizado es secuestrado por Baba Yagá, que lo ha engañado disfrazándose de su madre. Bajo una luna roja y en un bosque oscuro, la escena transmite una sensación inquietante. Vasnetsov trabajó en esta obra durante veinte años, inspirándose en un cuento popular.