¿Por qué Vladímir Makovski no mostraba este cuadro en las exposiciones?
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Vladímir Makovski era un reconocido maestro del género costumbrista, pero desde la década de 1870 en su obra empezaron a reflejarse también los cambios sociales que estaban ocurriendo. Y los acontecimientos de una mañana de invierno de 1905 lo obligaron a crear un cuadro-reportaje.
Testigo de un drama
El domingo 9 de enero, desde los barrios obreros de San Petersburgo, marcharon hacia el Palacio de Invierno los participantes de una procesión que pretendía entregar al emperador una petición de los obreros y habitantes de la ciudad. En ella exigían mejorar las condiciones laborales, aumentar el salario de mujeres y peones, establecer una jornada laboral de ocho horas. También incluía demandas políticas. El documento concluía con un llamamiento al zar: “Si no respondes a nuestra súplica, moriremos aquí, en esta plaza, ante tu palacio. No tenemos adónde ir ni para qué. Solo nos quedan dos caminos: hacia la libertad y la felicidad, o hacia la tumba”.
Cerca de la Academia de Bellas Artes, a los manifestantes los esperaban infantería, caballería y un destacamento de cosacos. A personas desarmadas —incluidas mujeres, niños y ancianos— que solo llevaban en sus manos iconos, estandartes e incluso retratos del emperador, se les disparó, se les golpeó con sables y fueron pisoteadas por caballos. En aquella mañana terrible murieron en la ciudad no menos de 130 personas.
Los estudiantes y profesores de la Academia fueron testigos de la tragedia. Entre ellos, su rector, Vladímir Makovski.
Reportaje desde el lugar de los hechos
Makovski decidió de inmediato que debía documentar aquellos sucesos horribles y comenzó a trabajar en el cuadro. En él plasmó todo: el horror, la desesperación, el shock, a la madre que protege a su hijo, los cuerpos sin vida, los estandartes caídos.
Pintó a los personajes tomando como modelos a conocidos y colegas. Para la figura del estudiante posó el pintor Nikolái Kiselev, y a la mujer que aparece a su lado la pintó a partir de una modelo que trabajaba en la Academia. Trabajó mucho también en la figura central. En la versión inicial era un joven claramente perteneciente a la clase obrera, que se rasga la camisa y expone el pecho a las balas. En la segunda versión, es un hombre mayor, con abrigo ribeteado en piel.
Estudio para el cuadro "9 de enero de 1905 en la isla Vasílievski"
El artista terminó la obra dos años después, pero muy pocos sabían de ella: su posición le obligaba a ser prudente. Como consejero de Estado, profesor y rector de la Academia, no podía enfrentarse abiertamente a las autoridades. Por eso solo mostraba el lienzo a sus amigos cercanos, “por temor a que circularan rumores prematuros sobre él”, según escribió el pintor Yákov Mínchenkov.
La existencia del cuadro se conoció solo tras la muerte de Vladímir Makovski. El público vio por primera vez 9 de enero de 1905 en la isla Vasílievski en 1922, en una exposición de los itinerantes.