
Los hermanos Strugatski: genios de la ciencia ficción soviética

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Los hermanos Arkadi y Borís Strugatski son los escritores de ciencia ficción más famosos de la URSS y de Rusia. El hermano menor, Borís, era astrofísico; el mayor, Arcadi, era traductor de inglés y japonés. Los investigadores de su obra suelen destacar que ambos tenían personalidades muy distintas: Arkadi era emocional, impulsivo, apasionado, mientras que Borís era siempre calmado y meticuloso.
Escribían siempre juntos: Arkadi a la máquina de escribir, Borís paseando por la habitación. “Nuestro trabajo era casi una discusión constante”, escribió Borís Strugatski. “En mi opinión, trabajar en colaboración debe ser una disputa constante; de lo contrario, nada saldrá bien. Teníamos una regla: si no estabas de acuerdo con una frase propuesta por el coautor, debías sugerir tu propia versión. Y así sucesivamente, hasta agotar todas las opciones. En el caso extremo, echábamos a suertes, y el perdedor, resoplando, se sometía al destino”.
De esta colaboración nacieron obras como El país de las nubes carmesíes, Bosque interminable, Es difícil ser dios, El hotel “A la caída del alpinista”, Lunes comienza el sábado, Los viajeros, Los cisnes feos, Prisioneros del poder y su libro más conocido, Pícnic junto al camino, que inspiró la película Stalker, de Andréi Tarkovski.
Más que ciencia ficción
La combinación creativa del “físico” Borís con el “lírico” Arkadi daba a los textos una profundidad ideológica y filosófica. Tras comenzar con obras en un género híbrido de aventura y ciencia ficción, los Strugatski pasaron rápidamente a los pronósticos sociales y a la modelización en forma de una “ficción realista”, en la que el contenido ideológico se envolvía en una trama absorbente. La mayoría de sus libros describen el establecimiento de contactos con otros mundos y reflexionan sobre la justificación —o no— de intervenir en la evolución natural de las civilizaciones.
Gran parte de su obra se dedicó al problema de la ideologización y desideologización de la sociedad y al papel de la cultura en el Estado. A comienzos de los años 60, los Strugatski crearon un único metamundo fantástico, denominado convencionalmente “El Mundo del Mediodía”, en el que transcurre la acción de casi una docena de relatos. En este universo, la exploración espacial y la victoria del comunismo mundial se combinan con reflexiones sobre el fascismo, el totalitarismo, la resistencia —o no— al mal mediante la violencia y otras ideas fundamentales que ocuparon las mentes de los pensadores de la segunda mitad del siglo XX.
Censura y prohibición
Tras alcanzar gran fama en los años 60, los Strugatski se encontraron con un periodo de persecución de la ficción filosófica en la URSS. En los años 70 y la primera mitad de los 80, sus libros comenzaron a publicarse con mucha menor frecuencia, y varias de sus principales obras fueron prohibidas.
“La oposición [al poder] es el principal condimento de nuestra literatura. Sin oposición, nuestra literatura se volvería sosa, o empalagosa, o incluso incomestible. Esto se aplica a cualquier literatura, no solo a la ciencia ficción. La realidad, sin embargo, es multifacética y diversa, y la oposición al poder está lejos de ser el único eje en torno al cual se estructuran los textos modernos”, escribió Borís Strugatski.
La peculiaridad de los Strugatski residía, entre otras cosas, en que, mientras algunas de sus obras eran prohibidas por ser demasiado actuales, otras se convertían en auténticos best-sellers, incluso bajo las condiciones de la censura soviética.
Reconocimiento
En los años 80, durante el periodo de la perestroika, los Strugatski volvieron a ser de los escritores más publicados de la URSS, convertidos en símbolo de independencia de pensamiento, y llegaron incluso a recibir premios estatales.
Sus obras ejercieron una notable influencia en la difusión de la disidencia entre la intelectualidad soviética de los años 70 y 80 y fueron ampliamente estudiadas por críticos literarios, filósofos sociales y politólogos, que a veces ofrecían interpretaciones totalmente opuestas de los textos y construcciones ideológicas creadas por los escritores.
La primera colección de obras completas de los Strugatski se publicó en Rusia recién en 1991.