Proyecto ‘Aelita’: cuando la URSS quiso enviar cosmonautas a Marte
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El programa recibió un nombre irresistible para cualquier aficionado a la ciencia ficción rusa: "Aelita", como la novela de Alekséi Tolstói de 1923 sobre un viaje al planeta rojo.
El punto de partida oficial llegó el 30 de julio de 1969, cuando el Ministerio de Construcción General de Maquinaria de la URSS emitió la orden nº 232 para desarrollar un complejo espacial destinado a una expedición a Marte. Según leemos en la web del Museo Estatal de Historia de la Cosmonáutica, fue entonces cuando el proyecto recibió el nombre "Aelita".
No partían de cero. Desde finales de los años 50, la oficina de Serguéi Koroliov había estudiado diferentes naves interplanetarias. Posteriormente apareció "MAVR", un proyecto para realizar una expedición que combinaba Marte y Venus. Según explican especialistas que participaron en estos estudios en un artículo publicado por la Academia Rusa de Ciencias, aquellos trabajos fueron antecedentes directos de "Aelita".
Una nave de 175 metros
Una de las propuestas más espectaculares fue desarrollada en el antiguo OKB-1 de Koroliov, convertido entonces en TsKBEM y dirigido por Vasili Mishin. El cosmonauta e ingeniero Konstantín Feoktístov recibió el encargo de trabajar en el llamado "Complejo Expedicionario Marciano" o MEK.
Según leemos en la web de Academia Rusa de Ciencias, la nave debía alcanzar nada menos que 175 metros de longitud y unas 150 toneladas de masa. Tendría una tripulación de cuatro hombres y estaría formada por una nave orbital marciana, un módulo de descenso y un gigantesco sistema de propulsión eléctrica alimentado por energía nuclear.
El reactor nuclear estaría alejado del habitáculo mediante una estructura telescópica y separado de los cosmonautas por un escudo contra la radiación.
Lanzar semejante nave de una sola vez era imposible. Dos cohetes N-1M colocarían sus componentes en órbita terrestre y estos se acoplarían automáticamente en el espacio.
Cuatro hombres camino de Marte
El plan incluía una precaución sorprendente: los cosmonautas no despegarían dentro del MEK.
La nave comenzaría sin tripulación una lenta trayectoria en espiral alrededor de la Tierra mediante sus motores eléctricos. Solo después de atravesar los peligrosos cinturones de radiación despegarían los cosmonautas en naves 7K-L1 mediante cohetes "Protón" para reunirse con ella. Antes de abandonar definitivamente la Tierra podrían comprobar todos los sistemas y, si encontraban algún problema, regresar en las mismas cápsulas.
El viaje completo debía durar unos 630 días. Tras varios meses de vuelo, el MEK entraría en órbita marciana y parte de la tripulación descendería hasta la superficie. Después de realizar sus investigaciones, regresarían a la nave orbital para emprender el largo viaje de vuelta.
No era solo ciencia ficción
"Aelita" nunca llegó a construirse, pero no fue simplemente una fantasía de unos cuantos ingenieros. Según explican sus propios participantes en la Academia Rusa de Ciencias, durante aproximadamente cuatro años se estudiaron distintas variantes de viaje y permanencia en Marte para dos o más cosmonautas. Los autores califican "Aelita" como el proyecto soviético de expedición marciana más elaborado de aquella época.
Incluso existieron propuestas rivales. Como leemos en Cosmoworld, las oficinas dirigidas por Mishin, Yánguel y Cheloméi estudiaron diferentes soluciones. Cheloméi llegó a plantear una nave denominada MK-700, que utilizaría una gigantesca versión de su cohete UR-700 para realizar una expedición marciana.