Cuando URSS planeó explorar Titán, luna de Saturno, con un globo
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El proyecto aparece descrito en En el umbral del milenio. El programa espacial de la URSS hasta el año 2000, una obra publicada en Moscú en 1989 por Yuri Ivánovich Záitsev, especialista vinculado al Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia de Ciencias de la URSS.
Záitsev explicaba que los futuros estudios de los planetas gigantes y sus satélites podían emplear diferentes tipos de naves. Para Júpiter y Saturno se contemplaban sondas atmosféricas y satélites artificiales, mientras que Titán debía ser investigado mediante un aparato de aterrizaje y una sonda aerostática. Incluso se consideraba posible combinar dos o tres vehículos diferentes en una misma expedición.
Los gigantes gaseosos frente al borde del Sol, a una escala de 1 píxel = 1.000 km. Los diámetros están representados a escala. Al fondo se encuentra el borde del Sol. De izquierda a derecha: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
El módulo de aterrizaje tendría como misión obtener imágenes de la superficie de Titán y analizar su composición y sus propiedades mecánicas. Mucho más espectacular era el segundo componente de la expedición: un aerostato que se desplazaría llevado por los vientos de la luna de Saturno.
El globo debía medir la temperatura y presión atmosféricas, la velocidad y dirección del viento, las turbulencias, las características de los aerosoles y la composición química de la atmósfera. Una cámara instalada en su góndola fotografiaría la superficie desde una altura de entre cinco y seis kilómetros.
Titán fotografiado en 2019.
Los soviéticos calculaban además que el aerostato podría permanecer activo durante unos diez días. Durante ese tiempo habría recorrido una parte considerable de Titán mientras enviaba información a la Tierra.
La idea tenía un precedente tecnológico muy cercano. En 1985, las sondas soviéticas Vega 1 y Vega 2 habían desplegado con éxito dos globos en la atmósfera de Venus. La utilización de un aerostato en Titán habría permitido aprovechar la experiencia adquirida con aquella tecnología en un mundo que, como Venus, posee una atmósfera mucho más densa que la terrestre.
La historia tomó otro camino. La crisis que atravesó la cosmonáutica soviética y la desaparición de la URSS en 1991 hicieron que aquellos planes nunca llegaran a materializarse.