BICH-26: el caza soviético de ala volante que aspiraba a alcanzar Mach 1,7
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Tras el BICH-21, durante casi veinte años no llegó a construir nuevos aviones, aunque desarrolló dos planeadores con alas en flecha y continuó experimentando con nuevas soluciones aerodinámicas.
Borís Cheranovski (Izq.)
Sus estudios lo llevaron hacia un ala de flecha variable en planta, más pronunciada en la zona central y menor hacia los extremos. Esta idea apareció en los proyectos BICH-24 y BICH-25 y alcanzó su expresión más ambiciosa con el BICH-26, diseñado entre noviembre de 1947 y junio de 1948.
El BICH-26, como detallan en Alternathistory.ru, debía ser un caza experimental con configuración de ala volante, reducido alargamiento y flecha variable. Estaba previsto equiparlo con un turborreactor AM-5, inicialmente con 1.500 kgf de empuje y posteriormente con una versión de 2.000 kgf.
Los cálculos eran extraordinariamente ambiciosos para la época: se esperaba que alcanzara Mach 1,7 a unos 7.000 metros de altitud y un techo de servicio de hasta 22.000 metros. Su masa calculada rondaba los 4.500 kg y la superficie alar era de 27 m², de los cuales aproximadamente un 11 % correspondía a las superficies de control.
El proyecto avanzó más allá de una simple propuesta conceptual. Se realizaron planos, cálculos y modelos, se comenzó a construir una maqueta y llegaron a fabricarse algunas piezas. Sin embargo, el BICH-26 nunca fue terminado, quedando como uno de los numerosos y audaces proyectos experimentales de la aviación soviética de la posguerra.