Así eran los barcos torpederos rusos de la clase ‘Dago’

Puerta a Rusia (Foto: OpenAI, Dominio público)
Puerta a Rusia (Foto: OpenAI, Dominio público)
Los torpederos de la clase Dago representaron un paso importante en el desarrollo de la construcción naval rusa de finales del siglo XIX. Diseñados con atención a la experiencia extranjera, pero construidos en astilleros nacionales, estos pequeños buques marcaron la transición entre los primeros torpederos experimentales y unidades más maduras, capaces de prestar servicio durante décadas y atravesar profundos cambios históricos.

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Un nuevo impulso al arma torpedera

El éxito del uso del torpedo en la guerra ruso-turca de 1877-1878 impulsó a la Marina Imperial Rusa a apostar por este tipo de embarcaciones. En un primer momento se construyeron numerosos torpederos muy pequeños, de apenas 25 toneladas, pero pronto se vio la necesidad de buques más grandes, estables y con mayor autonomía.

Dominio público El hundimiento del vapor turco ‘Intibakh’ en la rada de Batumi por los torpederos del buque de vapor ‘Gran Duque Constantino’ en la noche del 14 de enero de 1878.
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Los ingenieros rusos, que aún no contaban con una amplia experiencia en este tipo de barcos, tomaron como base modelos extranjeros ya probados, en particular los torpederos de las clases Revel y Sveaborg, construidos en 1886 por el astillero Norman. A partir de estos diseños se desarrolló un proyecto mejorado que daría lugar a la clase Dago.

Diseño y construcción

El pedido para cuatro torpederos fue repartido en agosto de 1889 entre dos astilleros: el de Crichton, en Åbo (actual Turku), y la Fábrica Izhora, en Kolpino, cerca de San Petersburgo. Los dos primeros construirían el Dago y el Kotka, mientras que los otros dos se encargarían del Kronshlot y el Seskar.

Dominio público Los cobertizos del astillero de Ojta en la década de 1880.
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Aunque los trabajos comenzaron rápidamente, incluso antes de la aprobación definitiva del proyecto, la construcción no estuvo exenta de problemas. Hubo retrasos en la entrega de materiales, dificultades técnicas y cambios en las soluciones de ingeniería, algo habitual en la industria naval de la época. Aun así, para el verano de 1891 los cuatro buques ya habían sido botados, y en 1892 entraron oficialmente en servicio.

Características técnicas

Los torpederos de la clase Dago, explican en Warbook, tenían un desplazamiento de unas 102,5 toneladas. Medían aproximadamente 43,8 metros de eslora, con una manga de 3,9 metros y un calado de 2,3 metros. Estas dimensiones, algo mayores que las de sus predecesores, les otorgaban una mayor estabilidad en el mar.

La propulsión se basaba en una caldera de tipo locomotora y una máquina de vapor de triple expansión, inspirada en modelos alemanes del astillero Schichau, conocidos por su fiabilidad. Gracias a este sistema, los barcos alcanzaban una velocidad máxima de unos 18,4 nudos. A velocidad económica, de unos 8 nudos, podían recorrer hasta 1.500 millas, mientras que a toda máquina su autonomía rondaba las 450 millas.

La tripulación estaba compuesta por 20 hombres: tres oficiales y diecisiete marineros. En cuanto al armamento, originalmente disponían de dos tubos lanzatorpedos de 381 mm, uno fijo en proa y otro giratorio, además de dos cañones de 37 mm. Con el tiempo, algunos buques recibieron refuerzos en su artillería, incluyendo piezas de 47 mm e incluso un cañón de 75 mm instalado a partir de 1910.

Dominio público Dago (foto de entre 1890 y 1895)
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Los cuatro buques de la serie

La clase estuvo formada por cuatro unidades: Dago, Kotka, Kronshlot y Seskar. En mayo de 1891 recibieron oficialmente sus nombres, aunque en 1895, siguiendo una nueva normativa, pasaron a identificarse principalmente por números. Así, el Dago se convirtió en el número 118, el Kotka en el 256, el Kronshlot en el 123 y el Seskar en el 124. Con el paso de los años, algunos de ellos volvieron a ser renombrados según su función.

Trayectoria operativa

La vida operativa de estos torpederos fue muy desigual. Los tres asignados inicialmente a la Flota del Báltico vieron terminar su carrera como buques de combate hacia 1909, cuando fueron retirados junto con otros torpederos de características similares.

El Kotka, sin embargo, tuvo una historia especialmente intensa. En 1894 fue enviado, junto con otras unidades, en un ambicioso traslado hacia el Lejano Oriente. La travesía estuvo plagada de averías y dificultades, y finalmente el buque tuvo que abandonar el viaje en la zona del Mediterráneo debido a graves problemas en la caldera. Tras ello, pasó a servir en la Flota del Mar Negro, donde continuó activo durante años.

Dominio público El Kotka en 1909
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Durante la Primera Guerra Mundial, ya renombrado como Letchik, el antiguo torpedero fue transformado en buque de enlace y apoyo a la aviación naval. Su misión consistía en escoltar hidroaviones, asistir a aeronaves que amerizaban de emergencia, reparar armamento a bordo y proteger dragaminas y convoyes. A pesar de su edad, realizó numerosas misiones desde puertos como Sebastopol, Feodosia, Novorosíisk, Batumi o Poti, participando también en tareas de vigilancia y lucha antisubmarina.

El Dago, por su parte, continuó en servicio en distintos papeles auxiliares. Durante la guerra apoyó a los submarinos en el Báltico y, tras la Revolución rusa, pasó a formar parte de diversas flotillas bajo control bolchevique, incluyendo unidades en el Volga y el Caspio. En los años veinte fue utilizado incluso por fuerzas de guardacostas antes de ser finalmente retirado y enviado al desguace en 1925.

Dominio público El torpedero Nargen (más tarde Ussuri), en una foto tomada entre 1888 y 1907
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