‘Natter’: El caza kamikaze que Alemania quiso lanzar como un cohete y los soviéticos capturaron

OpenAI
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El Bachem Ba.349 ‘Natter’ es uno de esos inventos aeronáuticos que parecen sacados de una película de ciencia ficción… pero que existieron de verdad. En plena Segunda Guerra Mundial, Alemania buscaba desesperadamente una forma de detener a los bombarderos aliados. El resultado: un interceptor vertical desechable, construido en madera, lanzado desde una torre, y que requería un piloto que debía saltar en paracaídas después del ataque.

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Un cohete con alas… y piloto

El ‘Natter’ despegaba en vertical, asistido por cuatro cohetes auxiliares. Una vez alcanzada la altura adecuada, el piloto tomaba el control, se acercaba a la formación enemiga y disparaba una batería de cohetes almacenados en un curioso “panal” en su morro.

El diseño original incluso contempló la posibilidad de un ataque por choque directo contra el bombardero, una idea que finalmente se descartó pero que evidencia la situación de emergencia en la Luftwaffe a finales de 1944.

Dominio público
Dominio público

Construido en madera… para un solo uso

La célula estaba hecha de madera laminada y materiales baratos. La mayor parte del fuselaje se desechaba tras la misión, mientras que el motor cohete podía recuperarse mediante un paracaídas.

Después de lanzar su armamento, el piloto debía soltar la sección frontal del aparato y dejarse arrastrar hacia delante por la frenada del fuselaje, para después abrir su propio paracaídas. Un sistema tan ingenioso como arriesgado.

Autor desconosido (CC BY-SA 4.0)
Autor desconosido (CC BY-SA 4.0)

El primer vuelo tripulado: tragedia

El primer lanzamiento con piloto tuvo lugar el 28 de febrero de 1945. El teniente Lothar Siebert despegó correctamente, pero la cabina se abrió en pleno ascenso. El aparato perdió estabilidad, se precipitó al suelo y explotó. Siebert murió en el acto. Aun así, las pruebas continuaron, aunque la guerra se acercaba a su fin.

El ‘Natter’ soviético

SDASM Archives
SDASM Archives

Tras la capitulación alemana, varios restos y componentes del Ba.349 fueron capturados por fuerzas aliadas, pero destaca especialmente el ejemplar que quedó en manos soviéticas.