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¿La Iglesia rusa debía ser rica o pobre?

Kira Lisitskaya (Foto: OpenAI; Konstantín Mijalchevsky/Sputnik)
Así terminó la gran disputa medieval sobre el papel de la Iglesia en la sociedad y el Estado.

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A finales del siglo XV, la unificación de las diferentes tierras rusas alrededor de Moscú estaba prácticamente concluida. En el nuevo Estado moscovita, la Iglesia era uno de los mayores propietarios de tierras y, como consecuencia, también poseía un considerable poder político. Sin embargo, a comienzos del siglo XVI surgió en el seno de la Iglesia un conflicto ideológico que los historiadores conocen como "la disputa entre los josefitas y los no poseedores". Formalmente era una controversia teológica, pero en realidad tenía un carácter eminentemente secular: se discutía sobre el lugar y el papel de la Iglesia en la sociedad.

¿Quiénes eran los ‘josefitas’ y los ‘no poseedores’?

El principal motivo de desacuerdo era la propiedad de tierras por parte de la Iglesia.

Ícono de Iósif Volotski
Dominio público

Los josefitas eran seguidores de Iósif Volotski (1439-1515), abad del monasterio de Volokolamsk. Defendían el derecho de los monasterios a poseer tierras, aldeas y otros bienes. En su opinión, estas riquezas no debían utilizarse para el lujo, sino para que la Iglesia pudiera desarrollar una amplia labor benéfica, educativa y social, manteniendo hospitales, hospicios y escuelas. Los josefitas también defendían una estrecha alianza entre la Iglesia y el poder del gran príncipe, así como la adopción de medidas severas contra los herejes.

Ícono de San Nil de Sora
Dominio público

Los no poseedores eran seguidores de Nilo de Sora (hacia 1433-1508), monje del monasterio de Kirilo-Belozerski, y de sus discípulos, conocidos como "los ancianos de más allá del Volga". Enseñaban que los monjes debían vivir del trabajo de sus propias manos, renunciar a las propiedades y no aceptar limosnas. Para ellos, lo fundamental era la vida espiritual interior, la oración y el perfeccionamiento moral personal, y no la riqueza exterior ni los rituales. Nilo de Sora consideraba que el lujo excesivo en las iglesias era perjudicial y apartaba a los creyentes del verdadero camino. Frente a los herejes, los no poseedores defendían la mansedumbre y el perdón.

Como consecuencia, los no poseedores valoraban su independencia respecto al poder secular, mientras que los josefitas apoyaban activamente el fortalecimiento de la autocracia.

¿Cómo terminó la disputa?

El Monasterio de Iósif Volotski
Legion Media

El primer enfrentamiento abierto se produjo en el concilio eclesiástico de 1503, cuando el gran príncipe Iván III intentó plantear la secularización (es decir, la confiscación) de las tierras de la Iglesia. Los josefitas se opusieron firmemente y consiguieron preservar las propiedades territoriales de los monasterios.

Los no poseedores fueron derrotados. En 1531 fueron condenados el destacado teólogo y traductor Máximo el Griego y el publicista Vasián Patrikéiev, estrecho colaborador de Nilo de Sora.

La victoria correspondió a los josefitas y tuvo importantes consecuencias para la Iglesia rusa.

La Iglesia quedó todavía más estrechamente vinculada al Estado. Los monasterios conservaron sus riquezas y propiedades territoriales, mientras que el papel ritual y social de la Iglesia aumentó y se consolidó.