Así resistió una antigua fortaleza rusa casi 500 días en caer en mano de los nazis

B.Manushin / Sputnik
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La fortaleza de Oréshek está situada en una isla en el nacimiento del río Nevá, al este de San Petersburgo. Construida en el siglo XIV, fue un importante puesto defensivo tanto para los rusos como para los suecos, que la controlaron durante 90 años. Tras la Gran Guerra del Norte, la fortaleza quedó muy alejada del frente y se convirtió primero en prisión para delincuentes políticos y, posteriormente, en museo. La invasión alemana de 1941 la obligó a recordar su heroico pasado.

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El 8 de septiembre, la Wehrmacht ocupó la ciudad de Shlisselburg, a la que pertenecía Oréshek, y cerró por tierra el cerco sobre Leningrado. Los alemanes ignoraron la fortaleza, que se encontraba vacía. Las tropas del NKVD aprovecharon la oportunidad para ocupar sus fortificaciones. Más adelante, fueron reforzadas con varias baterías de artillería.

La guarnición estaba formada por algo más de 300 hombres. Los suministros llegaban a través del Nevá en pequeñas embarcaciones. El río se encontraba bajo el fuego alemán, por lo que los alimentos y las municiones solo podían transportarse de noche. La situación era especialmente difícil durante las “noches blancas” del verano, cuando prácticamente había luz durante las 24 horas del día.

Los alemanes sometieron Oréshek a constantes bombardeos de artillería. “Desde hace ya un día, una nube roja se cierne sobre la fortaleza (escribió un oficial alemán en su diario). Decenas de nuestros cañones pesados disparan contra ella sin descanso… Es un trueno continuo. Nos hemos quedado sordos por este diluvio de fuego. ¿Y ellos? Desde luego, yo no querría estar en su lugar… Nuestros cañones han dejado de disparar. La nube se ha disipado. La fortaleza sigue en pie, como una roca con sus acantilados roídos… Los rusos han abierto fuego desde la fortaleza. Parece que ahora son incluso más. No podemos ni levantar la cabeza; sus balas nos esperan a cada paso. ¿Cómo han conseguido sobrevivir?”.

A comienzos de 1943, la fortaleza apoyó con su artillería a las tropas soviéticas durante la operación que logró romper el bloqueo de Leningrado. El 18 de enero, el Ejército Rojo liberó Shlisselburg y, con ello, llegó a su fin la heroica defensa de Oréshek.