Así combatió en la guerra el director Grigori Chujrái
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Combatió en la península de Tamán y cerca de Stalingrado, aunque, como les ocurría con frecuencia a los paracaidistas, lo hizo como un soldado de infantería convencional. Resultó herido varias veces, quedó cercado y consiguió escapar del cerco tras duros combates.
En otoño de 1943, Chujrái participó en la gran operación aerotransportada del Dniéper. “Abajo ardía todo. Las casas de los campesinos estaban en llamas. A la luz de los incendios, las blancas cúpulas de los paracaídas se distinguían claramente contra el cielo oscuro. Los alemanes abrieron un fuego de una intensidad monstruosa contra los paracaidistas. Las balas trazadoras revoloteaban como enjambres alrededor de cada uno de nosotros. Muchos de nuestros camaradas murieron antes siquiera de llegar al suelo”, recordaría posteriormente el director.
Las prisas en la preparación de la operación y el deficiente reconocimiento de la zona de aterrizaje provocaron enormes pérdidas. De los 4.500 combatientes, alrededor de 3.500 murieron, fueron capturados o desaparecieron. Chujrái, junto con un grupo de compañeros, consiguió atravesar la línea del frente y regresar a las posiciones soviéticas.
Posteriormente, el futuro director combatió en Rumanía y Hungría, donde sufrió su cuarta herida. Recibió la noticia de la victoria mientras se encontraba ingresado en un hospital.
Entre las condecoraciones militares del teniente primero de la Guardia Grigori Chujrái figuran las medallas por la Defensa de Stalingrado y por la Toma de Viena, así como las órdenes de la Estrella Roja y de la Guerra Patria de II grado.