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¿Por qué el gobierno de Leonid Brézhnev es conocido como ‘época del estancamiento’? (Fotos)

Valentín Kuzmín/TASS
La rigidez de las altas esferas del poder y la falta de voluntad para emprender profundas reformas económicas coexistieron con un nivel de vida relativamente alto para el ciudadano soviético medio.

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Eduard Pesov/TASS

“Las acciones prácticas de los órganos del Partido y del Estado iban por detrás de las exigencias de los tiempos y de la propia vida. Los problemas del desarrollo del país crecían más rápido de lo que se resolvían... En la vida de la sociedad comenzaron a aparecer fenómenos de estancamiento”. Así describió en 1986 el último dirigente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, el legado de sus predecesores, especialmente de Leonid Brézhnev, que gobernó entre 1964 y 1982. Desde entonces, el término "estancamiento" quedó asociado para siempre a ese periodo.

Vasili Yegórov, Valentín Sóbolev / TASS

La época del estancamiento suele relacionarse, ante todo, con la inmovilidad de las altas esferas del poder y la ausencia de renovación de las élites políticas. En teoría, cualquier ciudadano podía ingresar en las escuelas superiores del Partido, pero en la práctica la mayoría de los alumnos eran familiares o personas cercanas a altos funcionarios. El ascenso de alguien sin contactos terminaba frenándose tarde o temprano. La edad media de los miembros del Politburó los 70 años y, cuando Brézhnev falleció en 1982, el “más joven” del Ejecutivo era Mijaíl Gorbachov, con 51 años.

Oleg Ivanov, Borís Kavashkin/TASS

Al mismo tiempo, la burocracia creció de forma desmesurada. A comienzos de la década de 1980 había unos 18 millones de empleados administrativos: aproximadamente un funcionario por cada seis trabajadores. Su mantenimiento consumía alrededor del diez por ciento del presupuesto estatal. En 1986, Gorbachov calificó el burocratismo como “un serio obstáculo para acelerar el desarrollo socioeconómico del país y para la profunda reforma del sistema económico”.

Boris Kavashkin, Algis Palenis / TASS

En el ámbito económico, el estancamiento se manifestó en el temor de las autoridades a acometer reformas de gran calado. Las reformas impulsadas a mediados de los años sesenta por el presidente del Consejo de Ministros, Alexéi Kosiguin, que otorgaban mayor autonomía a las empresas, tuvieron un efecto temporal y pronto fueron abandonadas. Los principios básicos del sistema económico permanecieron inalterados; el crecimiento siguió basándose principalmente en un modelo extensivo, el ritmo de producción se ralentizó y el retraso tecnológico respecto a Occidente fue aumentando.

A mediados de los años setenta, los precios internacionales del petróleo y del gas se dispararon, y la Unión Soviética, como uno de los principales exportadores mundiales, comenzó a recibir enormes ingresos. Esto redujo todavía más el interés de las autoridades por introducir cambios. La mayor parte del dinero se destinó al complejo militar-industrial y al programa espacial, mientras que la industria ligera y alimentaria sufrían una falta crónica de financiación. Como consecuencia, aparecieron la escasez de bienes de consumo y alimentos, las largas colas, el mercado negro y una creciente economía sumergida.

Sin embargo, para los ciudadanos soviéticos la época del estancamiento también significó estabilidad y seguridad. A comienzos de la década de 1980, decenas de millones de personas habían recibido viviendas en nuevos edificios, el salario medio había aumentado una vez y media y los servicios públicos seguían siendo muy baratos. De este modo, las autoridades pretendían ofrecer a la población una sensación de estabilidad y permitirle disfrutar de las ventajas del llamado “socialismo desarrollado”, mientras el prometido comunismo seguía siendo un objetivo para el futuro.