¿Qué tienen en común los himnos de Rusia y el Reino Unido?
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La decisión puede parecer extraña, pero tenía su lógica. En 1815, Rusia, el Reino Unido, Prusia y Austria se unieron en la llamada Santa Alianza. Sus dirigentes consideraron oportuno disponer de un himno común y eligieron la antigua melodía de God Save the King.
Durante diecisiete años, el himno británico sonó en las recepciones oficiales en las que estaba presente el emperador ruso. Sin embargo, Nicolás I, sucesor de Alejandro I, nunca se mostró entusiasmado con aquella idea. Durante una visita a Austria y Prusia, tras escuchar una vez más el himno británico, comentó: “Es aburrido escuchar música inglesa que llevamos utilizando tantos años…”.
En 1833 el compositor Alexéi Lvov escribió una nueva melodía y Zhukovski compuso una nueva letra. Así nació un nuevo himno, que conservó el título de Dios salve al zar y que permanecería en uso hasta la Revolución rusa.
Su sustituto fue, curiosamente, un himno francés. Durante varios meses, entre marzo de 1917 y enero de 1918, la melodía oficial de Rusia fue La Marsellesa. Se interpretaba con una traducción realizada por el historiador y filósofo Piotr Lavrov. Inicialmente se utilizó la música original francesa, aunque poco después comenzó a interpretarse una versión adaptada por el compositor Alexánder Glazunov.