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¿Por qué la hermana de Alejandro I tuvo que aprender ruso siendo ya adulta?

Puerta a Rusia (Foto: Landesmuseum Württemberg; Creado por Google Gemini)
En la corte imperial rusa se hablaba principalmente… francés.

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Catalina Pávlovna (1788–1819), la hermana favorita del emperador Alejandro I, fue una de las mujeres más cultas y políticamente activas de su época. El profesor Kraft le enseñó matemáticas, el académico von Storch economía y el pintor Alexéi Egórov le dio clases de arte.

Sus contemporáneos afirmaban que la gran duquesa “poseía inteligencia y carácter; la timidez le era completamente ajena, y la valentía y perfección con las que montaba a caballo podían despertar la envidia incluso de los hombres”. Sin embargo, tuvo que estudiar ruso ya a una edad considerada madura para aquella época.

El emperador Alejandro I
Galería de Arte Regional de Tver

En 1808, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Charles Maurice de Talleyrand, propuso al emperador Alejandro I casar a Catalina con Napoleón Bonaparte. La gran duquesa no solo rechazó la propuesta, sino que más tarde se convirtió en un símbolo del patriotismo ruso y en una de las impulsoras de la milicia popular durante la guerra contra Napoleón en 1812.

En el otoño de 1809, Catalina Pávlovna se trasladó a Tver junto a su esposo, el príncipe Jorge de Oldemburgo, nombrado gobernador general de la región. Allí la gran duquesa encabezó un movimiento nacional-patriótico.

El príncipe Jorge de Oldemburgo
Museo Estatal de Tsárskoe Seló

A comienzos del siglo XIX, en la corte rusa se hablaba sobre todo francés, mientras que el ruso era considerado una lengua popular y poco refinada. Catalina comprendió rápidamente que dominar el ruso era fundamental para su actividad política y escribió al célebre historiador y escritor Nikolái Karamzín pidiéndole clases particulares.

Las lecciones comenzaron hacia el invierno de 1810. El principal ejercicio consistía en traducir obras de autores extranjeros al ruso. Karamzín corregía personalmente esos trabajos, ayudando así a la gran duquesa a perfeccionar su escritura y enriquecer su vocabulario.

Con el tiempo, aquellas clases se transformaron en una profunda amistad intelectual, como demuestra la abundante correspondencia que mantuvieron.