Así era la Rusia soviética en 1936 (FOTOS)
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En 1936, Stalin consolidó definitivamente su poder personal con la adopción de la llamada “Constitución de Stalin”. Abandonó el énfasis en la revolución mundial que habían perseguido los bolcheviques antes que él y priorizó la defensa de los intereses nacionales de la URSS. En la foto, Stalin habla en el VIII Congreso de los Sóviets de toda la Unión.
El proyecto de la nueva Constitución fue publicado en el periódico Pravda y toda la población pudo familiarizarse con él, incluso en aldeas remotas de montaña.
El minero Alexéi Stajánov fue un héroe de su tiempo y una auténtica celebridad. Estableció un récord al cumplir 14 normas de trabajo en un solo turno. Su nombre se convirtió en sinónimo de productividad y trabajadores de todos los sectores aspiraban a las “velocidades estajanovistas”. En la foto, Stajánov con el automóvil que Stalin le regaló por sus logros.
Stalin impulsó un ambicioso plan de reconstrucción de Moscú. Para ampliar las avenidas, las autoridades demolieron casas antiguas e iglesias. Incluso un barrio histórico entero cerca del Kremlin fue arrasado para construir un nuevo puente sobre el río Moscova.
Las entradas de las estaciones del metro de Moscú (inaugurado un año antes) pasaron a formar parte del paisaje urbano.
Así observaron los moscovitas un eclipse solar en 1936.
La era de la aviación comenzó con fuerza en la Rusia soviética. Los pilotos batían récords y organizaban exhibiciones aéreas demostrando hazañas acrobáticas.
A mediados de los años treinta comenzó la exploración soviética del Ártico. Los rompehielos recorrieron la Ruta Marítima del Norte. En la foto aparece el rompehielos Krasin, que hoy es un barco museo amarrado permanentemente en el malecón del teniente Schmidt en San Petersburgo.
Los barcos a menudo quedaban atrapados en el hielo y las tripulaciones debían salvar la nave manualmente. En la foto, una guardia de emergencia en el Krasin en el mar de Siberia Oriental.
A continuación, el legendario Otto Schmidt, jefe de la Ruta Marítima del Norte, pionero en su exploración y figura clave de la ciencia soviética, además impulsor de la creación de la Gran Enciclopedia Soviética.
Los pilotos también conquistaron el Ártico, aunque el primer vuelo sin escalas sobre el Polo Norte de Valeri Chkálov tendría lugar un año después.
Para ese logro monumental, Chkálov tuvo que “entrenarse”: el 20 de julio de 1936 completó junto a su tripulación un vuelo de 56 horas desde Moscú hasta el Lejano Oriente, aterrizando en la isla Ud, en el mar de Ojotsk. El vuelo fue bautizado como la “Ruta Stalin” y esa inscripción se pintó en el fuselaje del avión.
La principal fiesta del Estado obrero era el 1 de mayo, Día del Trabajo, celebrado con multitudinarias manifestaciones.
A pesar de que Stalin estaba en la cima del poder, los retratos del líder revolucionario Vladímir Lenin seguían siendo un atributo fundamental.
Una escena soviética típica: jóvenes pioneros entregan flores a tanquistas.
Las autoridades prestaban gran atención a la salud de los ciudadanos, promoviendo el desarrollo físico y la preparación deportiva. Quienes cumplían todas las normas recibían la codiciada insignia GTO (“Listo para el Trabajo y la Defensa”). En la foto, su representación viviente en un gran desfile de cultura física en la Plaza Roja.
En general, el deporte de masas alcanzó proporciones enormes. Y el país empezó a vivir la fiebre del fútbol: ese mismo año se celebró el primer campeonato de clubes de la URSS.
El estadio más grande del país, el Dinamo, se llenaba constantemente hasta los topes.
Incluso se disputó un partido de fútbol en la propia Plaza Roja.
La estrella del Olimpo literario era Mijaíl Shólojov. Todo el país leía su novela sobre la colectivización, Campos roturados, así como su epopeya sobre la Guerra Civil, El Don apacible (y aguardaba con expectación el cuarto y último volumen, publicado en 1940).
En 1936, la URSS comenzó a celebrar ampliamente el Año Nuevo. Los bolcheviques habían prohibido la Navidad y no habían creado otra festividad invernal, así que Stalin “concedió” la Nochevieja. Al principio, como una fiesta infantil con regalos. Los carteles agradecidos proclamaban: “Gracias, camarada Stalin, por nuestra feliz infancia”.