Cuando un caricaturista soviético dibujó a Hitler del natural

Borís Efímov/Sociedad Histórica Rusa
Borís Efímov/Sociedad Histórica Rusa
Esto ocurrió en septiembre de 1933. El caricaturista Borís Yefímov regresaba a la URSS de un viaje de trabajo a Francia y se detuvo tres días en Berlín.

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En una ocasión, paseaba por la Wilhelmstrasse y se acercó al Palacio del Reichspräsident, donde se agolpaban miembros de las SS. En ese momento, del palacio salió un grupo de funcionarios, encabezado por Hitler.

“Sin mirar a nadie, con un sombrero verde de felpa calado hasta los ojos… hundiendo su afilada nariz triangular en un bigote en forma de mechón. Llevaba un impermeable de color caqui y unos amplios pantalones negros”, escribió el artista en sus memorias.

“Al ver a mi modelo, tan conocida, me detuve sin querer, observando cómo el sombrío canciller del Reich se acomodaba en el automóvil. Pero, al notar la mirada helada y amenazante de un miembro de las SS fijada en mí, consideré más prudente no detenerme y aceleré el paso…” recordaba Yefímov.

La imagen que había visto la bosquejó en papel tan pronto como pudo. Desde entonces Yefímov comenzó a representar al Führer con tanta frecuencia y de manera tan mordaz que el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán incluso presentó una protesta a la URSS.

Hitler no fue el único nazi de alto rango que el artista dibujó del natural. Estuvo presente en los Juicios de Núremberg, donde pudo retratar a los líderes supervivientes del Tercer Reich.