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Cómo se organizaba la ‘Navidad Komsomol’ en la Rusia soviética

En el joven Estado soviético se libró una lucha activa contra la religión. Y se emplearon los medios más diversos: desde el paso al calendario gregoriano hasta… carnavales.

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Biblioteca Estatal Rusa

Para apartar a la juventud de las celebraciones religiosas, en la década de 1920 se ideó la llamada “Navidad Komsomol”. “La festividad debe aprovechar las costumbres navideñas principales, pero dándoles un contenido comunista”, decía el documento que describía el procedimiento. A finales de 1922 y comienzos de 1923 se celebraron en todo el país manifestaciones antirreligiosas con participantes disfrazados y rituales especiales.

Museo de Historia Política de Rusia

“¡Le dieron la primera batalla a Dios!”, así describían los periódicos la Navidad Komsomol en Rostov del Don. Los participantes, al son de una orquesta, cantando y entonando chastushki, llevaban muñecos de Cristo, Alá, Osiris, Jehová, Buda, sacerdotes… en fin, de todos aquellos que simbolizaban las creencias religiosas. Esto se llamaba “desfile de dioses derrocados”, aunque se parecía más a un carnaval. Algunos eran más ingeniosos y hacían figuras “de actualidad”: su San Nicolás sostenía en una mano una cruz y en la otra una botella de aguardiente casero.

Museo de Historia Política de Rusia

En ocasiones, soldados del Ejército Rojo se disfrazaban de sacerdotes para mostrar que los clérigos habían tomado sus vestimentas de los paganos. Y en los carteles de los manifestantes se contaba que la Navidad ya se celebraba en Babilonia mucho antes del nacimiento de Cristo.

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En algunas ciudades, los manifestantes hacían paradas frente a las iglesias para oficiar un “moleben” (un oficio de súplica). También debía mostrar que la religión no era más que un conjunto de supersticiones. Tras la quema de muñecos y maquetas de iglesias, los participantes en estas “Navidades Komsomol” se dirigían al club local, donde se daban charlas sobre los perjuicios de la religión y se organizaban bailes.

La tradición duró unos años, tras los cuales se convirtió en simples bailes de club “con escándalos y peleas”. Las procesiones antirreligiosas fueron perdiéndose en el olvido, y la Navidad pasó a ser un día laboral más.