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Las leyendas más aterradoras de la ‘casa embrujada’ de Moscú

¿Qué historias se cuentan sobre el equivalente estalinista del ‘Hotel Overlook’?

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Un enorme edificio residencial situado justo enfrente del Kremlin fue construido en 1931, según el proyecto del arquitecto Borís Iofán, especialmente para la élite soviética: funcionarios, mariscales, científicos y personalidades de la cultura.

El inmueble contaba con lujosos apartamentos, su propio cine, lavandería e incluso pistas de tenis. Sin embargo, sus habitantes pagaban aquella comodidad con la pérdida de su intimidad: todas las conversaciones eran escuchadas y cada movimiento estaba vigilado.

En la década de 1930, durante el terror estalinista, el edificio se convirtió en una trampa. De sus 505 apartamentos, los residentes de más de la mitad sufrieron la represión: eran detenidos de noche y enviados a campos de trabajo o directamente a su ejecución.

Por eso, popularmente llegó a recibir el apodo de “Casa de detención preventiva”. Fue precisamente esta tragedia histórica la que dio origen a numerosas leyendas.

Primera leyenda: el portal número 11, donde no hay apartamentos

La “anomalía” arquitectónica más conocida del edificio es su portal número 11, que carece de apartamentos.

La explicación oficial es que, durante la construcción, se modificó la distribución interior, se ampliaron las viviendas y uno de los portales terminó siendo innecesario.

Sin embargo, la tradición popular ofrece otra versión: supuestamente, aquel portal fue construido especialmente para el NKVD, la policía política soviética, con el objetivo de instalar salas de escucha y dependencias especiales para sus agentes.

Segunda leyenda: el fantasma de la hija de un comandante del Ejército

Según muchos, el fantasma más famoso de Moscú habita precisamente en este edificio.

Se trata de la llamada “Hija del comandante del Ejército”.

Cuenta la leyenda que, cuando los agentes acudieron a detener a su padre, la joven se escondió en el apartamento.

Para obligarla a salir, los agentes del NKVD cortaron todos los suministros del edificio.

La muchacha murió de hambre y, desde entonces, su fantasma aparece ocasionalmente en el paseo junto al río, cerca del inmueble.

Tercera leyenda: el llanto de los niños en los apartamentos precintados

Cuando los padres eran detenidos, sus apartamentos quedaban cerrados y precintados con el sello de lacre del NKVD.

Según la leyenda, durante las noches podían escucharse llantos infantiles procedentes de aquellas viviendas clausuradas.

Esta historia tiene una base real.

Olga Trífonova, directora del museo “La Casa del Malecón”, contó que, entre 1937 y 1938, tres niños solían entrar en los apartamentos precintados a través de un balcón compartido para recuperar sus juguetes.

Un día encontraron dentro de un armario a un bebé que lloraba. Su madre lo había escondido durante su detención para evitar que se lo llevaran a un orfanato.

En la memoria popular, aquel episodio terminó convirtiéndose en el llanto colectivo de todos los niños abandonados del edificio.

Cuarta leyenda: el ‘apartamento maldito’ y las sombras de los suicidas

Los investigadores de la historia del edificio han contabilizado alrededor de cuarenta casos de suicidio entre sus habitantes.

En una atmósfera de miedo constante, algunos residentes preferían la muerte a ser detenidos.

Se cuenta que existe un apartamento en una de las plantas superiores donde nadie consigue vivir durante mucho tiempo, porque supuestamente ocurren fenómenos extraños.

Quinta leyenda: una casa construida sobre huesos

Existe una teoría todavía más siniestra que pretende explicar todas las desgracias ocurridas en el edificio: que fue construido sobre un antiguo cementerio.

En las inmediaciones se encontraba una iglesia dedicada a San Nicolás el Taumaturgo. Durante las obras, el cementerio fue destruido y, según se cuenta, algunas de sus lápidas fueron utilizadas en los cimientos del inmueble.

De acuerdo con esta creencia, aquel hecho habría marcado para siempre la atmósfera de la casa.