¿Por qué los bolcheviques no cambiaron el nombre de Moscú?

Puerta a Rusia (Foto: Getty Images)
Puerta a Rusia (Foto: Getty Images)
Todavía hoy resulta extraño que Stalin se negara a autorizar el cambio de nombre de Moscú, teniendo en cuenta el culto a su personalidad que existía entonces.

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Durante la época soviética, muchas ciudades fueron rebautizadas en honor de dirigentes soviéticos y destacados comunistas: San Petersburgo, Tver, Ekaterimburgo, Samara, Nizhni Nóvgorod y muchas otras. La lista podría continuar durante mucho tiempo. Pero ¿hubo alguna propuesta para cambiar el nombre de Moscú? Sí, y conocemos al menos cuatro intentos.

TASS Petrogrado en 1917
TASS

El primer intento tuvo lugar en 1927, cuando unos 200 funcionarios del Gobierno presentaron una petición para rebautizar Moscú como "Ilich". "Lenin fundó la Rusia libre", afirmaba la petición. Stalin rechazó la propuesta, ya que Petrogrado acababa de ser rebautizada como Leningrado y se consideró excesivo que las dos principales ciudades del país llevaran el nombre de su antiguo camarada.

El segundo intento se produjo en 1938, cuando Nikolái Yezhov, entonces comisario del pueblo para Asuntos Internos, propuso cambiar el nombre de la capital por "Stalinodar" en un intento por recuperar el favor de Stalin. Stalin calificó la idea de "absurda". Poco después, Yezhov fue fusilado.

P.Zhúkov / Sputnik Vladímir Lenin
P.Zhúkov / Sputnik

Existen indicios de que hubo otro intento de cambiar el nombre de la capital después de la Segunda Guerra Mundial y uno más tras la muerte de Stalin, durante el mandato de Jruschov. Pero para entonces ya había comenzado la política de desestalinización, por lo que todos aquellos intentos quedaron en nada.

Todavía hoy resulta llamativo que Stalin se negara a autorizar el cambio de nombre de Moscú, teniendo en cuenta el culto a su personalidad, la presencia de sus retratos por todas partes y la campaña para rebautizar ciudades y pueblos que también se desarrolló bajo su mandato.

Anatoliy Garanin / Sputnik Vista del Kremlin desde el puente Bolshói Kámenny. Moscú, 1937
Anatoliy Garanin / Sputnik

Sin embargo, no fue la única ocasión en la que mostró falta de vanidad. Se sabe que hizo retirar su propia imagen de los proyectos de diseño de la Orden de la Victoria y que rechazó la idea de que la Universidad Estatal de Moscú fuera rebautizada en su honor.