Así se ha reconstruido un fresco del siglo XV a partir de escombros de construcción
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En 1466, la catedral de Santa Sofía del Kremlin de Nóvgorod fue decorada con el fresco La Virgen con el Niño en el trono. La obra fue realizada por encargo del arzobispo local Jonás y su estilo recuerda al de los antiguos iconos y mosaicos bizantinos.
En el siglo XVII se decidió restaurar la catedral de Santa Sofía, construida en el siglo XI, y la singular pintura desapareció. Según señala el museo, probablemente fue destruida a finales del siglo XVII, durante unas importantes obras de remodelación del templo.
“En aquella época se elevó el nivel del suelo de la catedral y los restos de la antigua pintura acabaron mezclados con los escombros utilizados como material de relleno”, explican desde el Museo-Reserva de Nóvgorod.
Por suerte, aquellos fragmentos no se perdieron. En 1956, los arqueólogos encontraron algunos de ellos y, durante las excavaciones realizadas en la década de 1990, descubrieron otros restos entre los escombros.
Durante muchos años, los restauradores trabajaron para reunir los fragmentos dispersos de la antigua pintura y reconstruir la composición original. Algunos elementos desaparecidos tuvieron que ser recreados.
En septiembre de 2026, el fresco volvió finalmente a ocupar su emplazamiento original.