Estos han sido los juegos de mesa más tradicionales de Rusia
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Puede parecer que los juegos son iguales en todas partes. Al fin y al cabo, en todo el mundo se juega al ajedrez y a las cartas, y las reglas suelen ser las mismas. Sin embargo, esto es cierto solo en parte. Gracias al comercio, los juegos viajaban de un país a otro junto con las mercancías y, al llegar a nuevos territorios, se adaptaban a las costumbres locales.
Por ejemplo, durante las excavaciones arqueológicas realizadas en Veliki Nóvgorod, los investigadores encontraron piezas de hueso y tableros de juego de los siglos X-XIII, similares a los utilizados en los juegos escandinavos daldøs y sáhkku.
En el territorio de la actual Crimea se practicaba una variante de las damas antiguas en la que, en lugar de fichas redondas, se utilizaban astrágalos, es decir, huesos del tarso de animales ungulados.
Pero tanto entonces como ahora, Rusia también ha contado con sus propios juegos de mesa.
¡Las fichas al tablero!
Uno de ellos era el tavléi, un juego parecido a las damas. Su nombre procede de una deformación del latín tabula o del griego antiguo τάβλαις (o πεττείαις, según otra versión).
La primera mención escrita de este juego en las fuentes rusas se remonta al siglo XI. En el siglo XV, el Concilio de los Cien Capítulos lo prohibió junto con otros juegos de azar.
Sus reglas no se conocen por completo, pero todo indica que las partidas no eran precisamente breves. Cada jugador disponía de quince fichas que debía llevar hasta el último cuadrante del tablero y, posteriormente, sacar de él.
Y ya que hablamos de las damas, este juego también experimentó importantes transformaciones en Rusia.
A lo largo de los siglos, las damas fueron prohibidas en algunas ocasiones, incluidas en el programa obligatorio de las asambleas de Pedro el Grande e incluso objeto de intentos de unificación de sus numerosas reglas.
Finalmente, en el siglo XIX surgieron las damas rusas, una variante propia en la que las fichas se desplazan únicamente por las casillas oscuras. Las fichas normales pueden capturar tanto hacia delante como hacia atrás, mientras que las damas coronadas tienen una gran libertad de movimiento y pueden capturar a distancia.
Otro juego verdaderamente popular era el biriulki.
En las aldeas se practicaba con pequeños palitos o pajitas, mientras que en los salones aristocráticos se utilizaban figuritas especiales fabricadas en marfil o maderas preciosas.
El objetivo consistía en extraer cuidadosamente, una a una, las pequeñas piezas de un montón utilizando una varilla de hueso. Si al sacar una pieza se movía otra, el jugador perdía su turno. ¡Ganaba quien consiguiera reunir más piezas!
Juegos infantiles
Uno de los juegos más sencillos y accesibles era el llamado “Piedrecitas”.
Solo se necesitaban cinco o seis pequeñas piedras redondeadas, que también podían sustituirse por piezas de hueso. Había que lanzarlas al aire y recogerlas siguiendo determinadas reglas. Cuanto más hábil y rápido fuera el jugador, mayores eran sus posibilidades de ganar.
A medida que los niños crecían, aumentaba también la variedad de juegos disponibles.
Además, estos no servían únicamente para divertirse. Los juegos de mesa también se utilizaban para estudiar historia e incluso para preparar a futuros militares.
Uno de los primeros en proponer este uso educativo fue Fiódor Anhalt, director general del Cuerpo de Cadetes de la Nobleza del Ejército de Tierra.
Siguiendo su ejemplo, comenzaron a desarrollarse juegos inspirados en la historia y la geografía de Rusia, entre otras materias.
El Berserk de Su Majestad
Los protagonistas de la serie Stranger Things pasaban horas jugando a Dungeons & Dragons. Los aficionados rusos a los juegos de mesa también tienen sus propios grandes éxitos.
Uno de ellos es Berserk, un juego de cartas de fantasía creado por Iván Popov y Maxim Istomin.
A lo largo de más de veinte años, el juego ha dado lugar a toda una familia de productos e incluso a su propia serie de libros.
Sus batallas se desarrollan en Laar, un mundo que sufrió en el pasado un terrible Cataclismo.
También existen juegos protagonizados por personajes históricos reales, como Iván el Terrible.
El primer zar podría describirse como una especie de Juego de tronos ruso. La diferencia es que, en lugar de las grandes casas de Poniente, aquí encontramos familias de boyardos que luchan por aumentar su influencia.
Quienes prefieran emociones fuertes y quieran poner a prueba su sentido del humor pueden probar La sufriente Edad Media. De paso, aprenderán a organizar cruzadas y salvar a sus súbditos de la peste.
Otra posibilidad es adentrarse en Dentro de Lapenko, un juego inspirado en una popular serie de Internet.
Especialmente actual resulta el argumento de La ciudad de la Gran Máquina. Este juego de estrategia de estética steampunk gira en torno al enfrentamiento entre unos rebeldes y una inteligencia artificial que ha decidido mejorar a los seres humanos y transformar el mundo según sus propios criterios.
Por último, encontramos uno de los clásicos modernos del género: el juego de preguntas Fact Food.
Algunos jugadores lo describen como una auténtica "explosión cerebral", aunque en el mejor sentido de la expresión.
La caja contiene 500 tarjetas con preguntas cuyas respuestas sirven para "alimentar" a los clientes extraterrestres de un restaurante.