¿Por qué se enviaron desde Rusia iconos a Goethe, el gran clásico alemán?

Puerta a Rusia (Foto: Neue Pinakothek; Dominio público; Museo Estatal de Arte de Palej)
Puerta a Rusia (Foto: Neue Pinakothek; Dominio público; Museo Estatal de Arte de Palej)
El poeta alemán sentía admiración por la pintura de iconos y preguntó a una pariente del zar ruso por la historia de la pintura religiosa.

Además de Telegram, Puerta a Rusia difunde contenidos en su página de VKontakte. ¡Únete a nosotros!

A comienzos del siglo XIX, en Weimar, donde vivía Johann Wolfgang von Goethe, se instaló la hermana del emperador Alejandro I. María Pávlovna se había casado con Carlos Federico, gran duque de Sajonia-Weimar-Eisenach. El célebre poeta fue presentado a la gran duquesa rusa y pasó a formar parte de su círculo de conocidos.

Neue Pinakothek Johann Wolfgang von Goethe
Neue Pinakothek

En 1814, tras la derrota de Napoleón a manos del ejército ruso, María Pávlovna invitó a Goethe a una celebración religiosa en la iglesia ortodoxa de Weimar, construida especialmente para ella. El poeta quedó impresionado por la atmósfera del templo, pero, sobre todo, por los iconos ortodoxos. Era un gran amante del arte y aquel estilo pictórico tan “exótico” despertó enormemente su curiosidad.

Goethe preguntó a la gran duquesa por la historia de la “pintura de iconos de Súzdal”. Ella envió entonces una carta a Rusia a su madre, la emperatriz viuda, adjuntando una nota del poeta alemán. La cuestión se tomó muy en serio y al más alto nivel. La información sobre los iconos fue recopilada por el ministro del Interior, el gobernador de la provincia de Vladímir y el historiador de la corte Nikolái Karamzín.

Dominio público Weimar, Turingia - Cripta de los Príncipes (Zeno Ansichtskarten)
Dominio público

Junto con la información histórica, los funcionarios rusos decidieron enviar a Goethe varios iconos de la escuela de Palej, una de las escuelas de pintura de iconos más singulares de Rusia, caracterizada por el minucioso detalle de sus composiciones y la abundancia de escenas. Entre los iconos enviados había representaciones de las doce grandes fiestas de la Iglesia ortodoxa y de la Virgen.

Por desgracia, la historia no ha conservado noticia alguna sobre cómo reaccionó el poeta ante aquel regalo.