5 datos sobre el legendario monumento ‘El obrero y la koljosiana’
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1. El monumento fue creado por una escultora
Vera Mújina
El principal monumento soviético de los años 30 fue obra de una mujer que no tenía ninguna relación con el proletariado. Vera Mújina nació en Riga en 1889 en el seno de una familia comerciante. En su juventud se interesó por el impresionismo y las vanguardias, y estudió escultura en París, entre otros maestros, con Émile-Antoine Bourdelle.
Tras la Revolución, trabajó activamente para el gobierno soviético: diseñó ropa de trabajo femenina y creó monumentos dedicados a revolucionarios y figuras culturales. Mújina acabaría convirtiéndose en una de las principales representantes del realismo socialista en escultura.
2. Se presentó por primera vez en la Exposición Universal de París de 1937
Panorama de la Exposición Internacional de 1937 en París. En la parte derecha, el pabellón de la URSS con 'El obrero y la koljosiana'; enfrente, el pabellón de Alemania con un águila en el tejado; en el centro, la Torre Eiffel.
En París, las figuras de 24 metros de altura coronaban el pabellón soviético. El arquitecto Borís Iofán explicaba así el concepto:
“El joven y la muchacha representan a los dueños de la tierra soviética: la clase obrera y el campesinado colectivo. Levantan en alto el símbolo del país soviético: la hoz y el martillo”.
En los días soleados, toda la composición brillaba de tal manera que parecía que las figuras estuvieran volando. Esa sensación dinámica se reforzaba gracias al largo pañuelo ondeante.
El monumento también tenía un claro significado político: debía eclipsar al águila del pabellón del Tercer Reich, situado justo enfrente.
La prensa francesa lo calificó como la mayor escultura del siglo XX, y hasta Pablo Picasso quedó impresionado por aquellos “gigantes soviéticos”.
3. Se utilizó una aleación única
Monumento 'El obrero y la koljosiana' (URSS, época soviética, Moscú, arquitectura, comunismo, retro, símbolo)
Las figuras fueron realizadas con acero inoxidable cromoniquel, desarrollado por el profesor Piotr Lvov. Hasta entonces, ese material solo se había utilizado para revestimientos de aviones.
La elección no fue casual: reflejaba la luz mucho mejor que los metales empleados tradicionalmente en escultura, algo fundamental para destacar en la exposición.
La construcción duró más de tres meses. El mayor desafío fue el enorme pañuelo: una pieza de cinco toneladas que debía mantenerse sin apoyos y dar sensación de ligereza. Para ello se diseñó una estructura interna especial.
El monumento fue aprobado personalmente por Iósif Stalin. Después, en Moscú, la escultura fue desmontada en 65 piezas y enviada a París en 28 vagones de tren.
4. La escultura tuvo prototipos clásicos y soviéticos
Escultura antigua "Los Tiranicidas", principal prototipo de 'El obrero y la koljosiana'.
La principal inspiración histórica fue la antigua estatua griega de los “Tiranicidas”, donde Harmodio y Aristogitón aparecen espalda contra espalda con un brazo extendido hacia delante. Además, la célebre Victoria de Samotracia sirvió de modelo para la postura de la koljosiana.
"La Victoria de Samotracia", estatua de la Antigua Grecia cuya solución plástica fue utilizada durante la creación de 'El obrero y la koljosiana'.
La modelo de la koljosiana fue una joven komsomol de 18 años que Vera Mújina encontró por casualidad. Para el obrero posaron dos personas distintas: el cuerpo pertenecía al bailarín de ballet Ígor Basenko y el rostro “proletario” a un trabajador del metro de Moscú al que la escultora vio en un desfile deportivo.
Trabajos de reconstrucción del monumento "El obrero y la koljosiana", de la escultora Vera Mújina.
5. Hoy adorna el recinto de VDNJ
Tras la exposición parisina, la escultura regresó a la URSS y fue instalada junto a VDNJ. Sin embargo, debido a las prisas, se colocó sobre un pedestal demasiado bajo, algo que disgustó profundamente a la autora.
Solo en 2009, después de una restauración integral, las figuras volvieron a elevarse a 34 metros de altura, tal y como habían imaginado Vera Mújina y Borís Iofán.