5 libros soviéticos sobre la Segunda Guerra Mundial basados en hechos reales
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1. Valentín Katáyev, 'El hijo del regimiento' (1944)
Durante la guerra, se llamaba “hijos del regimiento” a los niños que habían perdido a sus padres y eran acogidos por unidades militares.
Mientras trabajaba como corresponsal de guerra en el frente, Valentín Katáyev conoció a uno de esos niños: un chico de 12 años vestido con un auténtico uniforme militar confeccionado especialmente para él.
El verdadero prototipo del personaje de Vania Sólntsev fue Isaak Rákov. Se unió a un regimiento de artillería, se convirtió en explorador y recibió la medalla “Por el valor”.
Sin embargo, Katáyev comprendió que Rákov no era un caso aislado, por lo que creó una imagen colectiva del niño huérfano acogido por los soldados y decidido a realizar actos heroicos.
2. Alexánder Fadéyev, 'La joven guardia' (1945, 1951)
La novela se centra en un grupo de jóvenes clandestinos que creó una organización de resistencia contra los nazis en territorio ocupado: la “Joven Guardia”.
Todos los protagonistas principales llevan los nombres de jóvenes reales, incluido el líder de la organización, Oleg Koshevói.
La obra surgió a partir de un artículo que Fadéyev escribió para el periódico Pravda sobre unos estudiantes recién salidos de la escuela a quienes los nazis torturaron y posteriormente ejecutaron.
El autor describió el sacrificio absoluto de aquellos jóvenes para quienes la patria y el deber estaban por encima de todo.
Se considera que la primera versión de la novela no agradó a Stalin, supuestamente porque no destacaba suficientemente el papel del Partido Comunista y daba la impresión de que una organización juvenil actuaba de manera independiente. Por ello, en 1951 Fadéyev publicó una segunda versión que acabaría convirtiéndose en un clásico de la educación patriótica soviética.
3. Borís Polevói, 'Historia de un hombre de verdad' (1946)
El apellido del legendario piloto Alexéi Marésiev resulta reconocible de inmediato en la novela. El autor solo cambió una letra y el personaje pasó a llamarse Merésiev.
En 1942, durante una misión de combate, su avión fue derribado por la aviación alemana. El piloto sobrevivió, pero sufrió graves heridas en las piernas.
Durante 18 días se arrastró por el bosque hasta que fue encontrado inconsciente cerca de una pequeña aldea. En el hospital le amputaron ambas piernas, pero gracias a una enorme fuerza de voluntad no solo aprendió de nuevo a caminar con prótesis, sino que regresó a la aviación de combate.
El corresponsal de Pravda Borís Polevói escuchó esta historia directamente del propio piloto en el frente. La obra recibió el Premio Stalin, fue publicada en millones de ejemplares, adaptada al cine e incorporada al programa escolar soviético.
4. Mijaíl Shólojov, 'El destino de un hombre' (1956)
Shólojov escuchó la historia del protagonista en 1946.
Andréi, un conductor de camiones, marchó a la guerra como chófer militar. Mientras transportaba munición al frente, los alemanes hicieron explotar su vehículo. Sobrevivió milagrosamente, pero cayó prisionero.
Tras dos años en un campo de concentración logró escapar. Al regresar a casa descubrió que su esposa y sus dos hijas habían muerto al comienzo de la guerra.
Volvió entonces a su hogar para esperar el regreso de su hijo mayor, pero supo que había sido abatido por un francotirador en Berlín el 9 de mayo de 1945, precisamente el Día de la Victoria.
Shólojov retrata la historia de un hombre que atravesó todos los horrores de la guerra sin perder la dignidad ni la fortaleza espiritual. Tras perder a toda su familia, adoptó a un pequeño niño huérfano que encontró por casualidad
5. Borís Vasíliev. ‘Los amaneceres son aquí más apacibles' (1969)
El escritor Borís Vasíliev combatió en la guerra y sirvió como paracaidista. En 1943 resultó herido y no regresó al frente.
Más tarde, en los años cincuenta, en pleno auge de la llamada “prosa de los tenientes”, decidió convertirse en escritor junto a otros veteranos que querían narrar sus experiencias bélicas.
Su obra más famosa fue Los amaneceres son aquí más apacibles, donde describe la llamada “guerra de bosque”, en la que un único pelotón podía cubrir kilómetros de terreno forestal.
Vasíliev leyó la historia real en un periódico: un sargento que, tras la muerte de sus compañeros, resistió solo frente a los alemanes para impedirles llegar a la vía férrea.
Sin embargo, el autor confesó que, para añadir dramatismo, decidió “poner bajo el mando del sargento” a unas jóvenes.