GW2RU
GW2RU

Por qué los soviéticos eran unos amantes de las revistas literarias ‘gordas’

Las revistas literarias fueron un fenómeno cultural único y de enorme importancia en la Rusia soviética. Literalmente, todo el país las leía y publicar en ellas prometía al autor fama y gloria garantizadas.

Además de Telegram, Puerta a Rusia difunde contenidos en su página de VKontakte. ¡Únete a nosotros!

La URSS era un país centrado en la literatura y la lectura. Los escritores eran considerados “ingenieros de almas” o, como diríamos hoy, “influencers”. Al mismo tiempo, los libros escaseaban y la gente solía traerlos incluso de viajes a países del bloque socialista.

Sin embargo, existía una fuente de consuelo: las revistas mensuales “gruesas” (o tolstiak, literalmente “gordas”). Se distribuían por suscripción, que incluso podía tener lista de espera debido a las tiradas limitadas y la alta demanda. Por eso, las revistas pasaban de mano en mano. Incluso hoy, muchos rusos conservan archivos enteros de estas revistas “gordas” (que podían alcanzar entre 300 y 400 páginas) acumulando polvo en balcones o en sus dachas (casas de campo).

Olga Ignátovich / Sputnik

Eran valoradas por su profundidad y peso intelectual: publicaban obras literarias, relatos e incluso novelas por entregas, selecciones de poesía, columnas de opinión y artículos periodísticos de autores talentosos, clásicos vivos y expertos destacados.

“En Rusia, las revistas literarias y los almanaques aparecieron ya en el siglo XVIII y toda la comunidad cultural se desarrolló en la atmósfera de estas publicaciones. Y en el siglo XIX se convirtieron, sencillamente, en una parte integral de la vida de cualquier persona culta. En ese sentido, el régimen soviético heredó, amplió y convirtió este fenómeno en algo masivo”, señala el escritor ruso Yuri Poliakov.

Las revistas ‘gordas’ soviéticas más populares

Una de las más importantes fue Novi Mir (“El Nuevo Mundo”), que ofrecía a los lectores un “soplo de libertad”. Fue allí donde, en 1962, se publicó por primera vez el relato de Alexánder Solzhenitsin sobre el Gulag, Un día en la vida de Iván Denísovich. Esto fue posible gracias al talento y la determinación de su redactor jefe durante muchos años, Alexánder Tvardovski (él mismo promovía ciertas publicaciones ante el secretario general Nikita Jrushchov). Su etapa está asociada a la edad de oro de la revista, coincidiendo con el “Deshielo” y la relajación de la censura.

Vladímir Sayapin / TASS

Casi cada número se convertía en un acontecimiento, publicando materiales antes impensables: artículos sobre emigrados blancos, textos religiosos y poemas de autores del Siglo de Plata caídos en desgracia.

Las tiradas crecían constantemente y, durante la perestroika, cuando se abolió oficialmente la censura y se permitió publicar a autores prohibidos, alcanzaron cifras inimaginables: ¡más de 2 millones de ejemplares al mes!

Otro acontecimiento clave fue la publicación de la novela de Mijaíl Bulgákov El maestro y Margarita en 1966 en la revista Moskvá (“Moscú”), aunque con recortes de la censura. Ese número causó un enorme impacto en el público.

“Es mi obra favorita. La he releído toda mi vida, desde los 14 años, cuando alguien me prestó la revista Moskvá por una noche. Hice una copia para mí y la guardé como Margarita guardaba los manuscritos del Maestro”, recuerda el director de cine Yuri Kara, quien realizó una adaptación de la novela.

La revista Yunost (“Juventud”), dirigida a los jóvenes, fue increíblemente popular. El escritor Yuri Poliakov recordaba que en 1978 se publicó allí su primera selección de poemas con fotografía. A partir de entonces, la gente comenzó a reconocerlo por la calle.

Inostrannaya Literatura (“Literatura extranjera”) publicó por primera vez en la URSS traducciones de grandes obras mundiales como El guardián entre el centeno de Salinger, Matar a un ruiseñor de Harper Lee y Cien años de soledad de García Márquez.

La revista Znamia (“Bandera”), por su parte, publicó poemas de la novela prohibida Doctor Zhivago de Borís Pasternak y el relato El deshielo de Iliá Ehrenburg, que dio nombre a toda una época bajo el mandato de Jrushchov. A finales de los años 80, cuando se abolió la censura, Znamia se convirtió, en palabras de su actual redactor jefe Serguéi Chuprinin, en “el buque insignia de la perestroika”.

Por iniciativa de Lenin, se creó la revista Román-Gazeta (“Novela-Periódico”), específicamente para escritores proletarios. Publicó novelas y relatos de más de 400 autores soviéticos, tuvo enormes tiradas y fue suscrita por la mayoría de la población alfabetizada del país.

¿Qué pasó con estas revistas?

En los años 90, las tiradas comenzaron a disminuir gradualmente debido al auge de la edición de libros. Sin embargo, las revistas “gordas” siguieron siendo un referente literario e incluso aparecieron nuevas publicaciones de este tipo.

“La revista conectaba al lector con el escritor; las nuevas obras se publicaban más rápido, porque en las editoriales los libros siempre se enfrentaban a trámites burocráticos”, escribe Alexéi Aliojin, redactor jefe de la revista de poesía Arión.

Alexánder Cheprunov / Sputnik

Hoy en día, las revistas “gordas” siguen siendo la pasión de un círculo reducido de aficionados a la literatura. No obstante, incluso hoy, la carrera de escritores y poetas noveles puede despegar gracias a sus páginas.

¡Puedes consultar casi todo el archivo de las revistas más famosas en línea y de forma gratuita!