El transatlántico alemán que terminó llamándose ‘Unión Soviética’
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El barco fue construido en Hamburgo por Blohm & Voss para la compañía HAPAG. Botado en 1922 como "Albert Ballin", llevaba el nombre del antiguo director de la naviera y comenzó realizando travesías entre Alemania y Estados Unidos. Podía transportar a más de 1.800 pasajeros.
Alber Ballin en fecha cercana a 1918.
Su nombre se convirtió en un problema con la llegada de los nazis al poder. Albert Ballin era de origen judío y en 1935 las autoridades ordenaron rebautizar el barco como "Hansa". Durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizado por Alemania y participó en las evacuaciones del Báltico. En marzo de 1945 chocó con una mina y se hundió.
El ‘Albert Ballin’ rebautizado como Hansa. 1935.
Parecía el final de su historia. En realidad, estaba a punto de comenzar una segunda vida.
De ‘Hansa’ a ‘Unión Soviética’
Tras la guerra, el pecio quedó en manos soviéticas. Fue reflotado en 1949 y reconstruido en Alemania Oriental. En 1953 recibió un nombre completamente nuevo: "Советский Союз", "Unión Soviética".
En 1957 llegó a Vladivostok y se incorporó a la Flota Mercante del Extremo Oriente. Durante años cubrió principalmente la ruta Vladivostok-Petropávlovsk-Kamchatski, fundamental para el transporte de pasajeros y trabajadores hacia Kamchatka. El antiguo capitán Piotr Poleschuk recordaría posteriormente aquella etapa del barco.
El "Sovetski Soyuz" terminó convirtiéndose en una presencia familiar en Vladivostok. A bordo había restaurantes, salones e incluso una piscina. También circulaban leyendas sobre su pasado alemán. Una de las más pintorescas aseguraba que uno de sus pianos había pertenecido a Hitler, aunque no existe documentación que lo demuestre.
El transatlántico ‘Sovetski Soyuz’ en dique seco en el puerto de Amberes (23 de agosto de 1950).
Una fuga increíble en el Pacífico
El barco fue además escenario de una de las fugas más extraordinarias de la historia soviética.
En diciembre de 1974 realizaba un crucero turístico desde Vladivostok hacia aguas tropicales. Como no debía hacer escala en puertos extranjeros, sus pasajeros podían viajar sin los habituales visados de salida.
Entre ellos estaba el oceanógrafo Stanislav Kurílov.
La noche del 13 de diciembre, mientras navegaban cerca de Filipinas, Kurílov saltó desde la popa equipado únicamente con aletas, máscara y tubo. Pasó casi tres días en el océano y recorrió alrededor de 100 kilómetros hasta alcanzar la isla filipina de Siargao. Se orientó principalmente por las estrellas mientras luchaba contra las corrientes del Pacífico.
El problema de desguazar a la "Unión Soviética"
El barco realizó su último servicio en la línea de Kamchatka el 30 de noviembre de 1980. Tenía ya 57 años y fue retirado para preparar su desguace.
Pero apareció un curioso problema simbólico: resultaba poco apropiado enviar al desguace un barco llamado literalmente "Unión Soviética".
Antes de venderlo como chatarra fue rebautizado como "Tobolsk". El 5 de marzo de 1982 abandonó Vladivostok por sus propios medios con una tripulación de 60 hombres y el 17 de marzo fue entregado en Hong Kong para su desguace.