Así era el módulo de alunizaje de la URSS diseñado para conquistar nuestro satélite
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Lejos de ser una simple maqueta, uno de los ejemplares conservados en el Instituto de Aviación de Moscú (MAI) es un prototipo a tamaño real equipado con numerosos sistemas originales. Según el académico Oleg Alifánov, responsable del departamento de Sistemas Espaciales y Construcción de Cohetes del instituto, el aparato fue concebido como un banco integral de pruebas para ensayar el alunizaje. Algunas de sus piezas son réplicas con el mismo peso y dimensiones que las definitivas, mientras que otras, como el sistema de propulsión, son componentes auténticos del proyecto.
El módulo debía transportar a un único cosmonauta hasta la superficie lunar. Entre los candidatos para protagonizar aquella histórica misión figuraba Alexéi Leónov, quien años antes se había convertido en el primer ser humano en realizar un paseo espacial.
Según explican en la web del Instituto de Aviación de Moscú (MAI), tras la cancelación del programa lunar soviético, el ingeniero Vasili Mishin trasladó el prototipo al Instituto de Aviación de Moscú, donde permaneció durante décadas.
En 2015 se convirtió en una de las grandes estrellas de la exposición Cosmonauts: Birth of the Space Age, celebrada en el Museo de la Ciencia de Londres. Su director, Ian Blatchford, afirmó que la historia del programa lunar soviético era prácticamente desconocida para la mayoría de los europeos y que el módulo despertó un enorme interés entre los visitantes.
El traslado del LK-3 fue toda una operación de ingeniería. El aparato, de casi diez metros de altura y construido principalmente en titanio, tuvo que desmontarse por completo, transportarse en contenedores especiales y volver a ensamblarse tanto en Londres como, posteriormente, en la exposición organizada en el recinto VDNJ de Moscú.