Polikárpov I-190, el último intento de salvar al caza biplano soviético

Puerta a Rusia (Foto: OpenAI, airwar.ru)
Puerta a Rusia (Foto: OpenAI, airwar.ru)
A finales de los años 30, cuando la aviación militar avanzaba rápidamente hacia los monoplanos modernos, Nikolái Polikárpov todavía intentó demostrar que el biplano no estaba muerto. De ese esfuerzo nació el I-190, un caza maniobrable que pretendía ser una evolución avanzada del I-153.

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El proyecto comenzó en 1938, cuando la Fuerza Aérea soviética pidió un nuevo caza biplano con motor radial, capaz de alcanzar unos 500 km/h, portar cuatro ametralladoras ShKAS y hasta 100 kg de bombas. Polikárpov sabía que esas exigencias eran difíciles de cumplir, pero aceptó el reto utilizando la experiencia acumulada con el I-153.

airwar.ru
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El I-190 conservaba la fórmula clásica del biplano, pero incorporaba mejoras importantes: motor M-88, tren de aterrizaje retráctil, revestimiento de madera contrachapada en las alas, empenaje horizontal cantilever y un patín de cola retráctil. La idea era crear un avión muy maniobrable, fácil de producir y adaptable incluso como avión de ataque o caza de escolta con depósitos adicionales.

El primer prototipo estuvo listo en octubre de 1939 y voló por primera vez el 30 de diciembre de ese año. Sin embargo, el proyecto quedó lastrado por el motor M-88, todavía inmaduro y poco fiable.

airwar.ru
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En las pruebas, el avión alcanzó solo 410 km/h a 5.000 metros, muy lejos de lo esperado. Más tarde, con el motor M-88R, llegó a unos 488 km/h, pero seguía sin cumplir las expectativas.

airwar.ru
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El golpe final, como cuentan en Airwar.ru llegó el 13 de febrero de 1941, cuando un fallo de motor obligó al piloto a aterrizar de emergencia. El avión capotó en la nieve y sufrió daños importantes. No fue reparado, y el segundo prototipo nunca se terminó.

Dominio público
Dominio público

El Polikárpov I-190 quedó así como uno de los últimos intentos soviéticos de mantener vivo el concepto de caza biplano. Técnicamente interesante, maniobrable y heredero de una larga tradición, llegó demasiado tarde: el futuro ya pertenecía a los monoplanos rápidos como el MiG-3, el Yak-1 o el LaGG-3.