Se cumplen 80 años del despegue del primer caza a reacción soviético
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La mañana del 24 de abril de 1946, en las afueras de Moscú, tuvo lugar el primer vuelo del MiG-9, diseñado por la oficina Mikoyán-Gurévich.
Unas horas más tarde, en el mismo aeródromo, despegó otro caza a reacción: el Yak-15, obra de Alexánder Yákovlev.
Ambos aparatos estaban equipados con turborreactores alemanes capturados a los nazis, ya que la URSS tenía entonces cierto retraso frente a los países occidentales en el desarrollo de este tipo de motores.
El MiG-9 destacaba por su superioridad en armamento, velocidad, alcance y autonomía de vuelo. Por su parte, el Yak-15 era más sencillo en su diseño y más fiable en su uso.
La rivalidad entre ambos aviones continuó durante varios años. Se sucedían las pruebas y se corregían los defectos detectados, a veces a costa de la vida de los pilotos.
Paralelamente, la producción en serie avanzaba. Antes de detenerse en 1947–1948, la aviación soviética ya había recibido unos 280 Yak-15 y 602 MiG-9.
¿Quién ganó esta carrera? No hubo un verdadero vencedor.
El Yak-15 era percibido más como un avión de entrenamiento que de combate: facilitó la transición de los pilotos desde los aviones de motor de pistón a los de reacción.
El MiG-9, más complejo, estaba reservado a pilotos experimentados. Sin embargo, sin él, la aviación soviética probablemente no habría dado lugar al MiG-15, considerado uno de los mejores cazas de la historia y temido por los estadounidenses durante la Guerra de Corea.