El cañonero ‘Korietz’: testigo y protagonista del inicio de la guerra ruso-japonesa
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Combinaba vela y vapor, desplazaba más de 1.300 toneladas y estaba armado con una potente batería de artillería y un tubo lanzatorpedos, lo que lo convertía (como explican en Russianengineering) en un buque respetable para misiones de presencia y apoyo.
El Korietz en 1892.
Desde 1895 estuvo destinado en el Pacífico, convirtiéndose en una presencia habitual en puertos de Corea, Japón y el norte de China. Participó en operaciones reales de combate durante la Rebelión de los Bóxers, incluyendo el asalto a los fuertes de Taku en 1900, donde recibió varios impactos y sufrió bajas entre su tripulación.
Estas acciones reflejan el papel del Korietz como instrumento de la política Imperial rusa en Asia Oriental, en un momento de fuerte competencia entre potencias.
El episodio que marcó definitivamente su historia tuvo lugar en febrero de 1904, en el puerto coreano de Chemulpo (actual Inchón). Junto al crucero Variag, el Korietz se vio envuelto en los primeros enfrentamientos de la guerra ruso-japonesa.
El Korietz en la bahía de Chemulpo (febrero de 1904)
Tras un confuso intercambio inicial de fuego (considerado por muchos como el primer disparo del conflicto), ambos buques intentaron romper el cerco japonés. Superados por fuerzas muy superiores, regresaron al puerto y fueron hundidos por sus propias tripulaciones para evitar su captura.
Explosión del Korietz.
La valentía de los marinos fue reconocida en Rusia, y el Korietz pasó a la historia como símbolo del honor naval en una guerra que cambiaría el equilibrio de poder en Asia.
Los héroes de la batalla de Chemulpo son recibidos en Moscú. 1904, Stepán Mujarsky