Este cosaco siguió siendo guardaespaldas de la emperatriz rusa incluso después de la Revolución
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Yáshchik sirvió en el regimiento de Yeisk y, gracias a su elevada estatura y extraordinaria fuerza, fue destinado a la escolta del ayudante general, el príncipe Grigori Golitsin. Junto a él se trasladó a San Petersburgo, donde pasó a formar parte del denominado Convoy de Su Majestad Imperial.
En 1912, Nicolás II lo eligió como cosaco de cámara. Durante casi un año, Yáshchik permaneció constantemente junto al emperador y lo acompañó en sus viajes al frente del Cáucaso. Cuatro años después, el monarca le confió la protección de su madre, que había decidido trasladarse a Kiev.
El guardaespaldas continuó desempeñando su labor incluso después de la Revolución. Acompañó a María Fiódorovna a Crimea y posteriormente, a bordo del crucero británico Marlborough, viajó con ella hasta Gran Bretaña y, desde allí, a Dinamarca, la patria de la emperatriz. El propio cosaco había dejado en el Kubán a su esposa y a sus hijos, a quienes nunca volvería a ver.
Yáshchik permaneció al lado de María Fiódorovna hasta su muerte, en 1928. Solo después de montar su última guardia junto al féretro de la emperatriz consideró concluido su servicio.
Se quedó a vivir en Dinamarca y, con la pequeña herencia que le había dejado la emperatriz, compró una casa y abrió una tienda de comestibles. Se casó con una danesa y murió en 1946.