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5 cosas que no sabías del SEGUNDO hombre que llegó al ESPACIO

Sputnik
El vuelo de Guerman Titov (1935-2000) tuvo lugar el 6 de agosto de 1961, poco más de tres meses después del histórico viaje de Yuri Gagarin. Si Gagarin abrió a la humanidad el camino hacia el espacio, Titov demostró que era posible permanecer allí durante un largo periodo de tiempo.

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1. Pudo haber sido el primer hombre en el espacio

Ígor Sneguiriov / Sputnik

Titov perdió frente a Gagarin la carrera por convertirse en el primer ser humano en viajar al espacio y fue designado como su suplente. El cosmonauta reconoció que recibir la noticia de su derrota fue muy doloroso.

Sin embargo, también afirmaba: “Puedo decir con total sinceridad que, por su carácter, su forma de ser y su manera de relacionarse con la gente, Yuri era, al fin y al cabo, la persona más adecuada para realizar el primer vuelo”.

2. Permaneció en el espacio más de un día

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El vuelo de Gagarin duró 108 minutos, tiempo suficiente para completar una órbita alrededor de la Tierra. Según las previsiones médicas, Titov debía realizar únicamente tres vueltas al planeta.

Sin embargo, insistió en permanecer un día entero en el espacio y finalmente su misión duró 25 horas y 18 minutos. Su nave, la Vostok-2, completó 17 órbitas alrededor de la Tierra y recorrió más de 700.000 kilómetros.

3. Fue el primero en comer, dormir, ir al baño y hacer ejercicio en el espacio

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Titov fue el primer ser humano que comió en condiciones de ingravidez y también el primero en utilizar un inodoro espacial diseñado para este tipo de misiones.

“Cuando regresé a la Tierra conté que en el espacio me apetecía comer algo salado; no quería chocolate, sino arenque, o un limón bien ácido”, recordaba años después.

También consiguió realizar ejercicios físicos, aunque al principio tuvo problemas para dormir. Cada vez que empezaba a quedarse dormido, sus brazos se elevaban y quedaban flotando en el aire, por lo que tuvo que sujetarlos bajo las correas del asiento. Incluso llegó a quedarse dormido durante una de las comunicaciones con la Tierra.

4. A pesar de encontrarse mal, se negó a interrumpir la misión

Ígor Sneguiriov / Sputnik

Pocas horas después del despegue, Titov comenzó a sufrir el llamado “mal del espacio” o síndrome de adaptación espacial, con náuseas y fuertes mareos.

Llegó un momento en que se encontraba tan mal que solo podía responder con frases muy breves a las preguntas que le hacían desde el centro de control.

Aun así, rechazó de forma categórica interrumpir el vuelo y, al cabo de un tiempo, su estado de salud mejoró hasta normalizarse.

5. Estuvo a punto de caer sobre un tren al aterrizar

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A unos siete kilómetros de altura, la escotilla de la cápsula se separó, se activó el asiento eyectable y el paracaídas del cosmonauta se abrió correctamente.

Sin embargo, el viento comenzó a arrastrarlo hacia una vía férrea por la que circulaba un tren de mercancías a toda velocidad.

“No sé si el maquinista me vio y aceleró, o si simplemente yo tenía suficiente altura, pero el tren pasó unos segundos antes y pude aterrizar en un campo de trigo ya segado, a unas decenas de metros de la vía”, recordaba Titov.