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Los mártires de Alapáievsk: cómo murieron los familiares de Nicolás II

Todo el mundo conoce el trágico final del último emperador de Rusia. Sin embargo, existe otra tragedia mucho menos conocida.

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En la noche del 17 de julio de 1918, Nicolás II, junto con su esposa, sus hijos y los miembros de su séquito, fue fusilado en el sótano de una casa en Ekaterimburgo. La noche siguiente, en Alapáievsk, una localidad situada también en los Urales, los bolcheviques acabaron con la vida de varios de los familiares más cercanos del zar: seis príncipes y princesas de la familia Románov. Todos ellos fueron arrojados al pozo de una antigua mina. Según una de las versiones, los bolcheviques lanzaron después granadas al interior del pozo.

¿Quiénes fueron las víctimas?

La gran duquesa Isabel Fiódorovna ataviada con el hábito de las hermanas del convento de Marta y María. La monja Varvara (Yákovleva). El gran duque Serguéi Mijáilovich. Los príncipes de sangre imperial Ioán Konstantínovich, Ígor Konstantínovich y el príncipe Vladímir Paléi.
Puerta a Rusia (Foto: Dominio público, Vitold Muratov (CC BY-SA 3.0))

La gran duquesa Isabel Fiódorovna, hermana de la emperatriz Alejandra. Era conocida por su labor caritativa, misionera y humanitaria. Fundó en Moscú el convento de Marta y María y presidió la Sociedad Ortodoxa Palestina. Tras la Revolución se negó a abandonar Rusia, permaneció en su monasterio y adoptó la vida monástica. Fue arrojada al pozo junto con su acompañante, la monja Varvara.

El gran duque Serguéi Mijáilovich, primo segundo y tío político de Nicolás II, militar e inspector general de la artillería rusa. Se resistió a sus captores, por lo que fue abatido a tiros antes de ser arrojado a la mina. Junto a él murió también su administrador, Fiódor Remez.

Los príncipes de sangre imperial Ioán Konstantínovich, Ígor Konstantínovich y Konstantín Konstantínovich (el menor). Los tres hermanos fueron los primeros en ostentar este título, creado específicamente para distinguir a los parientes más lejanos del zar, ya que eran bisnietos de Nicolás I. Los tres sirvieron en el ejército y combatieron con valentía durante la Primera Guerra Mundial.

El príncipe Vladímir Paléi, primo de Nicolás II. Este joven húsar de 21 años y veterano de la Primera Guerra Mundial no llevaba el apellido Románov porque había nacido de un matrimonio morganático del gran duque Pável Alexándrovich. Según una leyenda, los bolcheviques le ofrecieron salvar la vida si renunciaba públicamente a su padre, pero Vladímir se negó. Su padre sería ejecutado por los bolcheviques al año siguiente.

Santos mártires

Convento en honor a los nuevos mártires y confesores de la Iglesia Rusa.
Anatoli Strunin / TASS

En el otoño de 1918, después de que el Ejército Blanco tomara Ekaterimburgo, los restos de los llamados “mártires de Alapáievsk” fueron recuperados y trasladados a China. Allí fueron enterrados en la cripta de la iglesia de San Serafín de Sarov, en Pekín. Posteriormente el templo fue destruido y se cree que los restos reposan actualmente en el Cementerio Ruso de Pekín.

Los féretros con los cuerpos de Isabel Fiódorovna y la monja Varvara fueron trasladados desde China a Jerusalén, donde fueron enterradas de acuerdo con el deseo expresado por la gran duquesa.

En 1981, la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero canonizó como mártires a todos los asesinados en Alapáievsk, con la excepción de Fiódor Remez.

Por su parte, la Iglesia Ortodoxa Rusa canonizó oficialmente en 1992 únicamente a Isabel Fiódorovna y a la monja Varvara, otorgándoles el título de santas mártires monásticas.

En 2005, en el lugar donde ocurrió la tragedia de Alapáievsk se fundó el Monasterio de los Nuevos Mártires y Confesores de la Iglesia Rusa, dedicado a la memoria de las víctimas.