¿Por qué murió en la pobreza el legendario luchador Iván Poddubni?

Dominio público
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El luchador ruso más famoso, que literalmente destrozaba a sus oponentes, terminó siendo destrozado por el sistema soviético.

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“Kliment Efrémovich, tengo 78 años. Recuerde mis servicios al país y al poder soviético. Usted mismo me llamó héroe nacional y ahora me ha olvidado. Solo le pido una cosa: que me asignen al comedor de la unidad militar local para que, al menos de vez en cuando, pueda comer comida caliente”.

Una carta inacabada con estas líneas, dirigida al mariscal Kliment Voroshílov, fue hallada en el dormitorio de Iván Poddubni después de su muerte. El 8 de agosto de 1949, el legendario luchador ruso falleció en la ciudad de Yeisk, a orillas del mar de Azov.

‘Si no los derriba, simplemente los rompe’

Dominio público Iván Poddubni ejecutando una proyección (derribo)
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Sobre sus hombros colocaban un poste telegráfico del que colgaban diez personas, cinco a cada lado, hasta que el poste acababa rompiéndose. Con una estatura de 184 centímetros, Iván Poddubni pesaba 120 kilogramos.

Comenzó a ganar dinero gracias a su fuerza física en la región de Poltava (actual Ucrania), donde nació. Desde los 12 años trabajó como jornalero. A los 22 consiguió empleo como estibador en los puertos entre Sebastopol y Feodosia.

En el ambiente portuario adquirió malos modales y hábitos. Más tarde contaría que contrajo prácticamente todas las enfermedades venéreas posibles durante aquellos años. Los cargadores competían entre sí en combates de lucha y allí Iván aprendió sus primeras técnicas, incluidas algunas “sucias”, inaceptables en la lucha profesional.

La falta de técnica de Iván era compensada por su fuerza de bogatir, un héroe legendario ruso. Según la tradición, en 1896 acudió a un espectáculo circense en Feodosia. Cuando los luchadores invitaron al público a enfrentarse a ellos, Iván se ofreció voluntario y ganó todos los combates menos uno, únicamente porque carecía de formación profesional. Aun así, fue contratado por el circo como hombre fuerte y en 1897 comenzó su carrera artística.

Dominio público Iván Poddubni con su padre, Maxim; su madre, Anna; y su hermano pequeño, Mitrofán, hacia 1912
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Muy pronto pasó a la lucha circense, un espectáculo basado en movimientos ensayados, caídas espectaculares y maniobras arriesgadas. Los luchadores actuaban disfrazados y bajo apodos, representaban rivalidades y fingían lesiones.

Uno de los promotores de lucha más famosos de la época, Iván “Tío Vania” Lébedev (1879-1950), recordaría:

“[Poddubni] destrozaba a los mejores luchadores del mundo sin el menor remordimiento ni vergüenza. Era tan poderoso como un huracán. Resultaba temible no solo para los rusos, sino también para todos los luchadores extranjeros: si no los derribaba, simplemente los rompía”.

En 1905, Iván Poddubni causó sensación en el Campeonato Mundial de Lucha celebrado en París, donde derrotó al campeón mundial de 1903, Jess Pedersen. Tras esta victoria realizó numerosas giras por Europa y fue considerado uno de los luchadores invencibles de su tiempo.

‘De gran fuerza y estupidez equivalente’

Dominio público Iván Poddubni (a la derecha) con uno de sus hermanos menores
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Iván ganó muchos combates utilizando técnicas brutales aprendidas durante su época de estibador. Según una leyenda, en Francia, en 1905, discutió con un maestro japonés de artes marciales. Este propuso resolver el conflicto mediante un combate.

El japonés logró neutralizar todos los ataques de fuerza de Poddubni, esquivando sus golpes y bloqueando sus movimientos. Sin embargo, Iván consiguió sujetarlo accidentalmente por la ropa, lo volteó y le fracturó el fémur. El maestro fue trasladado al hospital en estado de shock traumático. Poddubni era temido precisamente por este tipo de acciones.

En cierto momento organizó un espectáculo llamado Poddubni contra todos. Ofrecía 200 francos a cualquiera que resistiera quince minutos con él y 8.000 francos a quien lograra derrotarlo. Como nadie conseguía ninguna de las dos cosas, todo el dinero terminaba en sus bolsillos.

Sin embargo, nunca llegó a hacerse rico. Iván bebía mucho, llevaba una vida disipada, gastaba todo lo que ganaba y además era claramente aficionado a las mujeres.

 Dominio público Iván Poddubni con su tercera esposa, María Mashonina
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Según la leyenda, su primer amor terminó trágicamente. La gimnasta María Dozmarova, con quien mantenía una relación, cayó de un trapecio y murió.

En 1910 se casó con Antonina Kvitko. A la altura de Iván, su esposa pesaba más de cien kilos. Poddubni construyó una finca en la región de Poltava y puso en marcha un molino, pero nunca consiguió organizar una vida doméstica estable. Se sentía mucho más cómodo en la arena del circo.

Su esposa gastó gran parte de sus ingresos y, en 1920, en plena Guerra Civil Rusa, huyó con un oficial del Ejército Blanco llevándose todas las medallas de su marido.

A comienzos de la década de 1920, Poddubni volvió a recorrer Europa. Durante ese período conoció al escritor Alexánder Kuprin, quien escribió:

“Ayer cené con Poddubni: un hombre de gran fuerza y una estupidez equivalente”.

Cuando en 1925 viajó de gira a Estados Unidos, ya tenía 54 años. Pese a una vida llena de éxitos y una brillante carrera, no había logrado ahorrar dinero.

La muerte por hambre de un maestro

Dominio público Iván Poddubni en sus últimos años (después de 1939), posando frente a su propio cartel
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El propio Iván Poddubni era aficionado a las leyendas y rumores, por lo que muchos detalles de su biografía resultan dudosos. Una de esas historias afirma que fue “vetado” en la URSS por rechazar una oferta de Lavrentiy Beria para entrenar atletas de la sociedad deportiva Dynamo, vinculada a los servicios de seguridad y al Ministerio del Interior. Sin embargo, no existe ninguna prueba de ello.

La verdadera razón de la marginación que sufrió probablemente fue otra.

En 1927, tras regresar de Estados Unidos, compró una casa con jardín en Yeisk y se instaló allí junto a María Mashónina, una viuda con la que pasó los últimos años de su vida.

Durante la década de 1930 entrenó a luchadores locales y siguió siendo una celebridad regional. Pero entre 1942 y 1943 Yeisk fue ocupada por los alemanes, que llevaron a cabo fusilamientos masivos y saqueos.

Poddubni, cuya imponente figura llamó inmediatamente la atención de los ocupantes, trabajó para ellos como marcador en un club de billar. De hecho, colaboró con las autoridades de ocupación.

Según otra leyenda, durante aquellos años lucía orgullosamente en el pecho la Orden de la Bandera Roja del Trabajo que había recibido en 1939. Pero aquello le sirvió de poco.

Tras la liberación de Yeisk, Poddubni, como todos los ciudadanos que habían sobrevivido en territorios ocupados, fue sometido a un largo y riguroso interrogatorio por parte del NKVD. No fue represaliado; al fin y al cabo, la leyenda de la lucha rusa ya superaba los setenta años.

Sin embargo, su ración alimentaria fue reducida de tal manera que el anciano luchador pasaba hambre constantemente. Todas las medallas y condecoraciones que le quedaban las cambió en los mercados por comida.

Dominio público; AlixSaz (CC BY-SA) La casa de Iván Poddubni en Yeisk, entonces y ahora
Dominio público; AlixSaz (CC BY-SA)

El último triunfo de Iván Poddubni llegó en 1945. En el Parque Gorki de Moscú, ante una gran multitud, recibió el título de Maestro Emérito del Deporte de la URSS. Sus admiradores lo alzaron en hombros, hubo brindis y música.

Después regresó a Yeisk.

A pesar del nuevo reconocimiento, su pensión no aumentó. Las autoridades soviéticas no le habían perdonado su “traición”. En 1948 sufrió una caída y se fracturó el cuello del fémur. Desde entonces solo pudo desplazarse con muletas.

Iván Poddubni murió en Yeisk en 1949 a causa de un infarto.

Su casa y su tumba se conservan hasta hoy y existen dos monumentos dedicados al luchador ruso más famoso, quien, tristemente, durante los últimos años de su vida ni siquiera tuvo dinero suficiente para alimentarse.