¿Por qué Stalin no se dirigió al pueblo soviético el día de la invasión alemana?
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Cuando las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, no fue Iósif Stalin quien anunció la noticia a la población, sino el comisario del pueblo (ministro) de Asuntos Exteriores, Viacheslav Mólotov. Muchos soviéticos se sorprendieron de que no fuera el propio líder del país quien hablara en un momento tan crítico. Con el tiempo surgió la teoría de que Stalin había quedado tan conmocionado por el ataque que se apartó por completo de la dirección del Estado.
“El rostro picado de viruelas de Stalin estaba demacrado. Se percibía en él un estado de ánimo abatido”, recordaba aquel día Yákov Chadáev, jefe de la oficina del Consejo de Comisarios del Pueblo (el gobierno soviético). Por su parte, el mariscal Gueorgui Zhúkov señaló: “Incluso el tono de su voz se volvió más bajo, y sus órdenes para organizar la lucha armada no siempre respondían a la situación existente”.
Sin embargo, Stalin no abandonó sus funciones. Desde primeras horas de la mañana mantuvo reuniones ininterrumpidas con dirigentes militares y del Partido Comunista. En una de ellas se decidió que fuera Mólotov quien realizara la alocución radiofónica.
“Todos nos opusimos a ello: el pueblo no entendería por qué, en un momento histórico tan trascendental, escucharía un llamamiento que no procediera de Stalin”, recordaba Anastás Mikoyán. “Pero nuestros intentos de convencerle no sirvieron de nada”.
Mólotov explicó posteriormente la decisión del dirigente soviético: “No quería hablar el primero. Era necesario disponer de una imagen más clara de la situación para saber qué tono adoptar y qué enfoque seguir. Dijo que esperaría unos días y hablaría cuando la situación en los frentes estuviera más clara”.
El episodio de aislamiento de Stalin sí existió, pero no ocurrió el 22 de junio, sino aproximadamente una semana después. Al conocer la caída de Minsk, se retiró a su residencia de las afueras de Moscú y prácticamente desapareció de la vida pública durante alrededor de día y medio.
No obstante, el 30 de junio aprobó la creación del Comité Estatal de Defensa, el máximo órgano de dirección durante la guerra, y el 3 de julio se dirigió finalmente por radio a los ciudadanos de la Unión Soviética en uno de los discursos más importantes de toda la contienda.