¿Es cierto que los soldados soviéticos combatían con un solo fusil para cada tres hombres?

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Los defensores de este popular mito aseguran que, al comienzo de la guerra contra la Alemania nazi, la URSS no pudo proporcionar suficientes armas a sus soldados. Precisamente así (lanzándose al combate prácticamente con las manos vacías) aparece representado el ataque soviético contra las ametralladoras alemanas en la película de Hollywood ‘Enemigo a las Puertas’. Sin embargo, la realidad fue muy diferente.

En el verano de 1941, el Ejército Rojo contaba con 5,5 millones de soldados y en los arsenales se almacenaban más de 7,7 millones de fusiles y carabinas. Ni el rápido avance de la Wehrmacht en territorio soviético supuso un problema crítico: la producción de armas ligeras funcionaba sin interrupciones. En algunas unidades podían faltar subfusiles, pero un fusil básico siempre era entregado al soldado.

“En el peor de los casos, en el Ejército Rojo quedaban sin armas las unidades auxiliares: conductores o quienes operaban piezas de artillería desde la retaguardia siguiendo mapas”, señalaba el historiador militar Alexéi Isáiev. “Ellos realmente no necesitaban un fusil… Las unidades de primera línea, por lo general, estaban bien armadas. Ir al combate esperando conseguir un arma en plena batalla es un disparate”.

Aun así, hubo episodios en los que algunos combatientes tuvieron que luchar prácticamente con las manos vacías. Por ejemplo, en la noche del 23 de agosto de 1941, cerca de Odesa, unos refuerzos armados únicamente con granadas y palas de zapador lograron detener a la infantería rumana que había roto las líneas defensivas. Pero estos casos fueron excepcionales.

La expresión “un fusil para cada tres hombres” ni siquiera surgió en 1941, sino en 1914, en el diario del agregado militar británico, el general de división Alfred Knox. Allí señalaba que muchos reclutas desarmados del Ejército Imperial ruso en las trincheras debían “esperar a que sus compañeros resultasen muertos o heridos para recoger sus armas”.