GW2RU
GW2RU

Cuando el Dinamo de Moscú derrotó a los clubes británicos en la patria del fútbol

S&G/PA Images via Getty Images
Los llamaban ‘once hombres silenciosos’, pero todo el mundo hablaba de su juego.

Además de Telegram, Puerta a Rusia difunde contenidos en su página de VKontakte. ¡Únete a nosotros!

La invitación de la Asociación de Fútbol inglesa llegó en otoño de 1945, apenas cinco meses después del final de la Gran Guerra Patria. El Dinamo de Moscú acababa de ganar el campeonato soviético y ahora debía enfrentarse a Chelsea, Arsenal, Cardiff City y Rangers.

La prensa británica comenzó a publicar historias extravagantes sobre los futbolistas soviéticos. Unos afirmaban que eran veteranos de guerra, otros que no podrían viajar porque eran imprescindibles en las fábricas. Incluso se decía que no habría partidos y que los soviéticos solo iban a observar cómo jugaban los inventores del fútbol. Ni siquiera había fechas exactas al principio. Los periódicos pedían a sus lectores que llamaran “si ven a un ruso sacudiendo la nieve de sus botas de fútbol”.

‘Once hombres silenciosos’

Sputnik

En realidad, fuera de la URSS nadie sabía nada del fútbol soviético. Y para los jugadores del Dinamo, los partidos internacionales también eran una novedad. Tuvieron solo tres semanas para prepararse. Para la gira fueron incorporados Vsévolod Bobrov del CDKA (actual CSKA) y dos jugadores del Dinamo de Leningrado.

El viaje comenzó de forma caótica. Las autoridades británicas esperaban a los soviéticos en el aeropuerto de Northolt… pero el avión aterrizó en Croydon. Allí los jugadores quedaron rodeados por periodistas. Poco acostumbrados a tanta atención, apenas hablaban, y la prensa rápidamente los bautizó como “once hombres silenciosos con abrigos azules”.

Los problemas continuaron cuando el equipo fue alojado en unos viejos barracones militares llenos de humedad, telarañas y sin agua caliente. Los futbolistas se negaron a quedarse allí y finalmente fueron trasladados al hotel Imperial.

Al campo… con flores

Legion Media

Las entradas para los partidos amistosos se agotaban al instante. Solo el encuentro contra el Chelsea reunió a 90.000 espectadores. Muchos aficionados se subían a tejados o se ataban a farolas para poder ver algo del partido.

PA Images via Getty Images

El encuentro terminó 3:3 y el público quedó fascinado. Los hinchas saltaron al campo y sacaron a los jugadores soviéticos en hombros. Al día siguiente, los periódicos británicos describían a los futbolistas del Dinamo como jugadores de altísimo nivel.

También quedó claro que las tradiciones futbolísticas eran muy distintas. Los soviéticos calentaban sobre el césped, mientras los ingleses preferían quedarse en el vestuario. Los británicos jugaban sin números en las camisetas y además salían al campo con pequeños ramos de flores como señal de respeto hacia el rival.

‘Botas que disparan’

S&G/PA Images via Getty Images

El partido contra Cardiff City dejó atónitos incluso a los aficionados más experimentados. El Dinamo aplastó al equipo galés en su propio estadio por 1:10.

“Ningún club inglés habría podido derrotar así al Cardiff City”, escribieron los periódicos británicos. Algunos incluso bromeaban diciendo que “¡los rusos han encontrado botas que disparan!”

Daily Herald Archive/National Science & Media Museum/SSPL via Getty Images

El encuentro contra el Arsenal fue todavía más dramático. Se jugó en medio de una niebla tan espesa que apenas se veía el campo. Además, los ingleses reforzaron su alineación con futbolistas de otros clubes. En la prensa soviética se diría después que el Dinamo había jugado contra una selección disfrazada de Arsenal.

Aun así, los soviéticos ganaron 3:4.

“La niebla era tan densa que no sabía qué ocurría en la otra portería”, recordaba el guardameta Alexéi Jómich. “Solo por los aplausos y el ruido entendía en qué lado estaba el balón”.

Legion Media

El último partido de la gira, contra el Rangers escocés, terminó 2:2. El Dinamo pasó 33 días en Gran Bretaña y dejó una impresión enorme en el fútbol europeo.

Un año después, la Unión Soviética ingresó en la FIFA.

“Observando al Dinamo de Moscú comprendí que nosotros también teníamos mucho que aprender de ellos”, reconocería Stanley Rous, presidente de la Federación Inglesa y futuro máximo dirigente de la FIFA.