Cuando los descendientes de Gengis Kan sirvieron a Rusia
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Sin embargo, en el siglo XV la Horda de Oro se fragmentó en distintos kanatos, en cada uno de los cuales una dinastía monopolizó el poder. Los gengiskánidas que quedaron sin posición se vieron obligados a buscar “un buen lugar” en el extranjero, incluido el Estado ruso.
Los grandes príncipes de Moscú, y más tarde los zares, los aceptaban gustosamente a su servicio. Esto aumentaba su prestigio y era motivo de orgullo en recepciones diplomáticas. Además, algunos gengiskánidas llegaban acompañados de destacamentos de varios cientos de guerreros, lo que resultaba muy útil.
Su posición en la corte rusa era muy elevada, solo por debajo del propio zar. Así, en 1575, Iván IV de Rusia nombró al descendiente de los kanes de la Gran Horda, Simeón Bekbulátovich, gobernante del Estado ruso. Este gesto formaba parte de un juego político contra los boyardos, y Simeón no tenía poder real. Sin embargo, solo con un gengiskánida podía Iván llevar a cabo tal maniobra.
La principal ocupación de los descendientes de Gengis Kan en Rusia fue la guerra. Se sabe que a comienzos del siglo XVII, en las filas del ejército ruso contra los polacos lucharon seis “príncipes siberianos” a la vez, descendientes del kan Kuchum, gobernante del Kanato de Siberia conquistado por Moscú en 1598.
En el siglo XVIII, bajo el reinado de Pedro I de Rusia, los gengiskánidas perdieron su estatus “real” y se convirtieron en nobles comunes, aunque de linaje ilustre. Entre ellos destacaron las familias Mustafin, Chegodáiev, Chírikov y Ánichkov.
Puedes conocer más sobre los gengiskánidas en la exposición Los descendientes de Gengis Kan. Rus y el mundo, que se celebra en los Museos del Kremlin de Moscú del 20 de marzo al 19 de julio de 2026.