Hace 70 años Nikita Jrushchov leyó su informe ‘Sobre el culto a la personalidad y sus consecuencias’

Serguéi Smirnov/Gazeta Izvestia/russiainphoto.ru
Serguéi Smirnov/Gazeta Izvestia/russiainphoto.ru
El 25 de febrero de 1956, el líder soviético intervino en una sesión cerrada del XX Congreso del PCUS. Pronunció un discurso en el que condenó el culto a la personalidad de Stalin y le atribuyó la responsabilidad de las represiones políticas masivas de las décadas de 1930 a 1950.

Además de Telegram, Puerta a Rusia difunde contenidos en su página de VKontakte. ¡Únete a nosotros!

“En la sala reinaba un profundo silencio. No se oía ni el crujido de las butacas, ni una tos, ni un susurro. Nadie miraba a nadie, ya fuera por la sorpresa de lo ocurrido o por la confusión y el miedo. El shock fue increíblemente profundo”, recordaba el político Alexánder Yákovlev.

En el país comenzó la llamada “deshielo”, que duró hasta la llegada al poder de Leonid Brézhnev en 1964. Se caracterizó por una liberalización parcial de la vida política y social, la transición del totalitarismo a una dictadura más moderada y una suavización de la censura. Al mismo tiempo, el Estado mantuvo el control sobre todos los procesos de la sociedad soviética.

Surgió toda una generación de intelectuales soviéticos, conocidos como los “sesentistas”. Estos artistas, actores, poetas, escritores y músicos, en su mayoría, creían en los ideales del comunismo y pretendían alcanzarlos mediante reformas democráticas moderadas.

Entre los aliados de Moscú, la desestalinización tuvo el efecto de una bomba. Prácticamente en todos los países socialistas estalló una lucha interna entre los estalinistas y los partidarios del nuevo rumbo.

En la RDA, Rumanía, Checoslovaquia y Bulgaria, la desestalinización y la liberalización se llevaron a cabo bajo el estricto control de las autoridades. En cambio, en Albania y China fue recibida con un rechazo abierto. Enver Hoxha y Zhou Enlai, en señal de protesta, incluso abandonaron el XX Congreso sin esperar a su clausura.