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Cuando un ‘error’ de Piotr Chaikovski se convirtió en una gran ópera

Hoy ‘Eugenio Oneguin’ se representa en escenarios teatrales de todos los continentes.

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En la segunda mitad de la década de 1870, Chaikovski buscaba en vano un argumento para crear una nueva ópera. La idea de tomar como base la trama de la novela en verso de Alexánder Pushkin Eugenio Oneguin surgió de manera casual. Según contaba el propio compositor, fue la cantante de ópera Elizaveta Lavróvskaya quien se lo sugirió en mayo de 1877.

“Aquella idea me pareció salvaje… Luego, almorzando solo en una taberna, recordé ‘Oneguin’, reflexioné, después empecé a encontrar posible la idea de Lavróvskaya, entonces me entusiasmé y, al final del almuerzo, me decidí”, escribía Piotr Ilich en una carta a su hermano Modest. “Inmediatamente corrí a buscar a Pushkin. Lo encontré con dificultad, me fui a casa, lo releí con entusiasmo y pasé una noche completamente en vela, cuyo resultado fue el esbozo de una encantadora ópera con el texto de Pushkin”.

Cartel de la ópera ‘Eugenio Oneguin’ en el Teatro Bolshói. Año 1886.
Cortesía de N. Zolotariova

Ya en la fase de creación de la ópera, pocos creían en su éxito escénico. Casi todos los allegados y amigos del compositor consideraban su elección un error: un argumento “contemporáneo”, sin escenas espectaculares ni giros inesperados, la muerte de uno de los protagonistas a mitad de la acción y no en el final… El propio Chaikovski era consciente de la complejidad del reto y pensaba que su ópera estaba “condenada al fracaso y a la indiferencia del gran público. El contenido es muy sencillo, no hay efectos escénicos, la música carece de brillo y de efectismo estruendoso (…). Yo escribí Oneguin sin plantearme objetivos ajenos. Pero resultó que Oneguin no será interesante en el teatro”.

Leonid Sóbinov en el papel de Lenski en la ópera ‘Eugenio Oneguin’, Moscú., 1912. Fotografía de los Teatros Imperiales de K. Fischer.
Cortesía de N. Zolotariova

Sus suposiciones casi se cumplieron: la primera puesta en escena de la ópera fue, de hecho, de carácter intimista y tuvo lugar en el escenario del Teatro Mali. Fue realizada por alumnos del Conservatorio de Moscú. A pesar de la recepción contenida del público, el compositor quedó satisfecho con el espectáculo, principalmente porque “sintió una satisfacción interior con su composición”.

Sin embargo, Chaikovski seguía considerando Oneguin poco adecuado para grandes escenarios y no albergaba esperanzas de que la ópera se representara en los teatros imperiales de las capitales. Entretanto, en Moscú se tomó la decisión de poner en escena Eugenio Oneguin en el Teatro Bolshói.

María Kuznetsova-Benois en el papel de Tatiana en la ópera ‘Eugenio Oneguin’. Fotografía de los Teatros Imperiales de K. Fischer.
Cortesía de N. Zolotariova

“Ayer por la noche escuchamos Oneguin. El teatro estaba lleno; ya por la mañana temprano encontré en la taquilla el cartel de ‘entradas agotadas’ y compré a un revendedor un billete por cinco rublos. El público de la platea estuvo muy contenido, pero por encima de los palcos literalmente se levantaba un clamor… Si no conociera la tacañería de tu editor, debería pensar que había contratado claque. Pero no, ni por dinero no se esfuerzan así…”, escribía a Chaikovski, un mes después del estreno en el Bolshói, el editor musical Piotr Yúrguenson.

La crítica recibió Oneguin de manera contradictoria. Algunos consideraron que la ópera era larga, carente de momentos musicales efectistas y que la música en sí era monótona y aburrida. A Chaikovski incluso se le reprochó… ¡la falta de oído musical! Sin embargo, otros destacaron las encantadoras “escenas músico-dramáticas”, comparándolas con “finas acuarelas magistrales”.

P.I. Chaikovski. San Petersburgo. Año 1874. Fotografía de A. Lorens.
Cortesía de N. Zolotariova

El propio Piotr Ilich confesó en una carta a su alumno y compositor Serguéi Tanéyev: “Sobre la música le diré que, si alguna vez se ha escrito música con un entusiasmo sincero, con amor por el argumento y por los personajes, esa es la música de ‘Oneguin’. Me derretía y temblaba de un placer indescriptible al escribirla. Y si en el oyente resuena aunque sea una mínima parte de lo que yo sentí al componer esta ópera, estaré muy satisfecho y no necesitaré más”.

P.I. Chaikovski. Kiev. Año 1890. Fotografía de de Mezer.
Cortesía de N. Zolotariova

Después del Teatro Bolshói, la ópera Eugenio Oneguin se llevó a los principales escenarios teatrales de Rusia. Aún en vida del compositor fue representada en Praga y Hamburgo, y hoy se presenta periódicamente en todos los continentes.

N.G. Rubinstein, pianista virtuoso y director de orquesta. Bajo su dirección se estrenó la ópera ‘Eugenio Oneguin’ en el Teatro Mali.
Cortesía de N. Zolotariova

El texto completo del artículo está disponible en ruso en el sitio web ‘Russki Mir’.