Esta fue la tragedia más terrible de la marina militar soviética tras la Segunda Guerra Mundial

Dominio público
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A la una y media de la madrugada del 29 de octubre de 1955, bajo el casco del acorazado ‘Novorosiisk’, en la bahía de Sebastopol, se produjo una potente explosión. El agua irrumpió por la brecha, inundando de inmediato los compartimentos inferiores. Alrededor de doscientos marineros murieron al instante.

Mientras la tripulación luchaba por salvar el barco, llegó al lugar el comandante de la Flota del Mar Negro, el vicealmirante Víktor Parjómenko. Rechazó la propuesta de iniciar la evacuación, considerando que la situación estaba bajo control. Aquella decisión fatal le costaría el cargo.

Hacia las cuatro de la mañana, la escora hacia el costado de babor se volvió crítica y el buque comenzó a volcar. Cientos de personas se deslizaban por la borda, mientras otras quedaban atrapadas en los compartimentos interiores.

Junto a los marineros, también murieron en el agua helada los rescatistas que se lanzaron en su ayuda. A comienzos de las cinco de la mañana, el barco volcó por completo y entraron en acción los buzos. Sin embargo, solo lograron sacar a un puñado de personas; los últimos atrapados en el interior del buque dejaron de dar señales de vida el 1 de noviembre.

La tragedia se cobró la vida de 557 de las aproximadamente mil quinientas personas que se encontraban a bordo, así como de 60 rescatistas. En 1956 el barco fue reflotado y posteriormente desguazado.

Se plantearon diversas causas de la catástrofe: la detonación de una mina de fondo alemana de la Segunda Guerra Mundial, un ataque con torpedos de un submarino desconocido e incluso la acción de saboteadores italianos.

Esta última versión surgió porque el buque había formado parte anteriormente de la Marina Real italiana y llevaba el nombre de “Giulio Cesare”. Tras ser transferido a la URSS como reparación de guerra en 1948, el principal saboteador italiano de la época bélica, el anticomunista Junio Borghese, habría jurado vengarse de los rusos por semejante humillación.

Sin embargo, ninguna de estas versiones se considera plenamente fiable.