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Cómo criar en Rusia a un niño con talento para las matemáticas

Nikolái Jizhnyak / Sputnik
Rusia es famosa no solo por el ballet y las vanguardias artísticas, sino también por su sólida escuela matemática.

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El gran matemático Israel Gelfand apenas recibió educación formal. Cuando terminaba el noveno curso en una ciudad de provincias, su profesor de matemáticas le dijo: “Ya no puedo enseñarte nada más. Ve a Moscú, encuentra la Universidad Estatal de Moscú y, dentro de ella, la Facultad de Matemáticas y Mecánica. Sigue estudiando y te convertirás en un gran matemático”.

Gelfand siguió el consejo. Se trasladó a Moscú, se alojó con unos parientes lejanos y consiguió trabajo como guardarropas en la Biblioteca Lenin para estar cerca de los libros. Allí comenzó a leer por su cuenta textos de matemáticas.

Un día llamó la atención del profesor Andréi Kolmogórov, quien le planteó un problema de teoría de números que él mismo no había logrado resolver. Gelfand encontró la solución. Como resultado, fue admitido de manera excepcional como doctorando de Kolmogórov pese a carecer de educación secundaria y universitaria formal. Desde 1935 comenzó a impartir clases en la universidad.

Kolmogórov afirmaba que solo había dos matemáticos con los que sentía «la presencia de una inteligencia superior», y uno de ellos era Gelfand.

La importancia del entorno

El matemático Israel Gelfand
Vasili Mályshev / Sputnik

Quizá por ello Gelfand creó más tarde la legendaria Escuela Matemáticas por Correspondencia de Toda la Unión, que desde la década de 1960 abrió el camino hacia la ciencia a decenas de miles de escolares de regiones alejadas.

Comprendía mejor que nadie que los niños con talento matemático necesitan estar rodeados de otros niños similares. La competencia sana y el intercambio intelectual ayudan a formar grandes matemáticos.

Las matemáticas como parte de la cultura

Para muchos niños rusos, las matemáticas no son una asignatura temida, sino una actividad lúdica más, al mismo nivel que leer, jugar al fútbol o al ajedrez.

Antes de aprender palabras como “combinatoria” o “algoritmos”, los niños resuelven acertijos, descubren patrones y juegan con problemas de lógica en cualquier lugar: en el metro, en una parada de autobús o mientras esperan una consulta médica.

Según Iván Yáschenko, director científico del Centro de Excelencia Pedagógica de Moscú: “Las matemáticas en la educación infantil y primaria deben ser un juego. Organizamos olimpiadas no para seleccionar a los mejores, sino para mostrar a los niños lo hermosa que pueden ser las matemáticas. El niño no compite con sus compañeros, sino con los problemas”.

Los círculos matemáticos

Nikolái Jizhnyak / Sputnik

Rusia dispone de una extensa red de círculos matemáticos gratuitos o de bajo coste. Entre los más prestigiosos se encuentran:

  • Centro de Educación Matemática Continua de Moscú (MCNMO).
  • Centro de Excelencia Pedagógica (CPM).
  • Pequeña Facultad de Matemáticas de la Universidad Estatal de Moscú.
  • Escuela en línea Sirius.
  • Escuela Olímpica de Innópolis.
  • Raz-Dva-Tri.
  • Mishematika.
  • Fractal.

La inscripción suele abrirse entre agosto y septiembre. En muchos casos es necesario superar pruebas de acceso o entrevistas.

En estos círculos no se sigue simplemente el currículo escolar. Los alumnos trabajan con problemas creativos y desafiantes que fomentan el pensamiento matemático y el placer del descubrimiento.

Muchos de estos programas organizan además campamentos matemáticos de verano donde se combinan actividades al aire libre con formación intensiva.

Las olimpiadas matemáticas

Artur Lébedev / TASS

En Rusia las olimpiadas constituyen mucho más que una competición: forman un auténtico ecosistema educativo.

Los alumnos suelen comenzar participando en la Olimpiada Escolar de Toda Rusia, pasando posteriormente por fases municipales, regionales y nacionales. Paralelamente existen numerosas competiciones independientes como:

  • El Festival Matemático de la Universidad Estatal de Moscú.
  • El Torneo de Ciudades.
  • La Olimpiada Fiztej.
  • La Olimpiada Matemática de Moscú.
  • La Olimpiada de San Petersburgo.
  • Diversas competiciones organizadas por las principales universidades del país.
  • Los ganadores obtienen ventajas importantes para acceder a la universidad, incluyendo la admisión sin exámenes en determinadas condiciones.
  • Escuelas especializadas
  • Para los niños especialmente dotados, las escuelas y clases especializadas en matemáticas ofrecen un entorno ideal.
  • Entre las más prestigiosas destacan:
  • SUNC (Centro Educativo y Científico Especializado) de la Universidad Estatal de Moscú.
  • Liceo Fiztej P. L. Kapitsa.
  • Escuela n.º 179 de Moscú.
  • Liceo Segunda Escuela.
  • Escuela n.º 57 de Moscú.
  • Liceo Físico-Matemático n.º 31 de Cheliábinsk.
  • Escuela Físico-Matemática de Tiumén.
  • Liceo Físico-Matemático n.º 239 de San Petersburgo.
  • SUNC (Centro Educativo y Científico Especializado) de la Universidad Estatal de Novosibirsk.

Estas instituciones suelen abrir el proceso de admisión entre marzo y abril, y los exámenes de ingreso requieren una preparación seria.

Muchas de ellas aceptan estudiantes extranjeros, siempre que dominen suficientemente el idioma ruso para seguir las clases.

Una filosofía educativa particular

Alexánder Kryázhev / Sputnik

La tradición pedagógica rusa tiene una característica que a veces sorprende a los extranjeros.

Las tareas difíciles se consideran algo positivo.

El error no se interpreta como un fracaso, sino como un paso necesario hacia el aprendizaje. No es raro que un profesor escriba simplemente “¡Piensa!” en el margen de un cuaderno. No se trata de una reprimenda, sino de una invitación a reflexionar.

Epílogo

En matemáticas, como en el deporte, no basta con tener un buen entrenador: también hace falta un buen equipo.

Por eso se recomienda participar en círculos matemáticos, escuelas de verano, olimpiadas, foros especializados y clases avanzadas.

Pero los mejores profesores advierten de un peligro: convertir el amor por las matemáticas en una simple carrera por acumular diplomas.

Quizá por eso se alegran especialmente cuando sus alumnos no solo ganan olimpiadas, sino que también disfrutan de la música, la pintura, la danza, la gimnasia o incluso de aprender una receta de cocina con el mismo entusiasmo con el que estudian un complicado teorema.