7 cosas que (probablemente) no sabías sobre la legendaria cantante Galina Vishnévskaya

Yuri Abrámochkin / Sputnik
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La llamaban la ‘María Callas rusa’ y ‘el Chaliapin con faldas’. Benjamin Britten compuso una parte vocal especialmente para ella, mientras que Marcel Landowski le dedicó una ópera.

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1. Sobrevivió al sitio de Leningrado

Maxímov / Sputnik
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Vishnévskaya nació el 25 de octubre de 1926 y pasó casi toda su infancia en Kronstadt, donde fue criada por su abuela, que falleció durante el sitio de Leningrado.

En la primavera de 1942, Galina, que entonces tenía 15 años, se incorporó a una unidad de defensa antiaérea. Al mismo tiempo, cantaba acompañada por una orquesta de marineros en conciertos organizados en fortificaciones y refugios militares.

2. No recibió una formación musical clásica

Mijaíl Ozersky
Mijaíl Ozersky

“Solo tengo tres años, pero mi voz es como la de una adulta. Nací con una voz colocada de manera natural, y a quienes me rodeaban les resultaba extraño escuchar un sonido de pecho tan potente saliendo de la garganta de una niña tan pequeña. Cuando oía los aplausos, salía de debajo de la mesa, hacía reverencias y, entusiasmada por el éxito, comenzaba a representar lo que estaba cantando”, recordaba la artista sobre las canciones que interpretaba durante las reuniones familiares.

En 1944 ingresó en el coro del Teatro Regional de Opereta de Leningrado, donde pronto se convirtió en solista. También recibió clases de canto de Vera Gárina. Años después, Vishnévskaya reconocería que aquellas lecciones le habían cambiado la vida y que, sin ellas, nunca habría llegado a ser cantante de ópera.

Aunque carecía de una formación musical convencional, en 1952 consiguió superar las audiciones para ingresar en el grupo de jóvenes cantantes en formación del Teatro Bolshói. En 1966 terminó sus estudios en el Conservatorio de Moscú por libre y, en 1990, fue nombrada profesora honoraria de esta institución.

3. Fue una de las grandes estrellas del Teatro Bolshói

A. Vorotynski
A. Vorotynski

El director de escena Borís Pokrovski la consideraba el “as en la manga” del Bolshói. Durante 22 años brilló sobre el escenario del principal teatro de Rusia, interpretando personajes como Tatiana en Eugenio Oneguin, Kupava en La doncella de nieve, Lisa en La dama de picas y Marfa Sobákina en La novia del zar.

Su soprano de timbre plateado realzaba su extraordinario talento dramático. Preparaba minuciosamente cada papel, investigando las fuentes literarias, los documentos de archivo y el contexto histórico y cultural en el que se desarrollaba la trama. Incluso diseñaba sus propios vestuarios.

Uno de sus papeles más importantes fue el de Aida. El director titular del Bolshói, Alexánder Mélik-Pasháiev, quedó tan impresionado por su interpretación que prohibió que cualquier otra cantante asumiera aquel papel mientras él viviera.

4. Actuó en Nueva York y Londres durante la época soviética

Anatoly Garanin / Sputnik
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Su primera gira internacional tuvo lugar en 1955, cuando participó en el festival Primavera de Praga. Cuatro años después, el público estadounidense la recibió con entusiasmo y los periodistas locales la describieron como “un puñetazo en los ojos y los oídos”. En noviembre de 1961 debutó en el Metropolitan Opera de Nueva York interpretando Aida. Un año después, cantó el mismo papel en el Covent Garden de Londres.

5. Fue privada de la ciudadanía soviética

Legion Media
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En 1955, la cantante contrajo matrimonio con el violonchelista Mstislav Rostropóvich. Ambos apoyaron al escritor Alexánder Solzhenitsin, que vivió durante varios años en su casa de campo. Su amistad con el autor caído en desgracia tuvo consecuencias: se prohibió cualquier mención de Vishnévskaya en la prensa soviética. En 1974, la cantante y su marido abandonaron la URSS para realizar una prolongada estancia profesional en el extranjero. Cuatro años después, las autoridades soviéticas los privaron de su ciudadanía. Vishnévskaya y Rostropóvich no regresaron a Rusia hasta 1990, aunque rechazaron la restitución de la ciudadanía soviética.

6. Inspiró a Anna Ajmátova y Benjamin Britten

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La voz de Vishnévskaya inspiró a la poeta Anna Ajmátova, quien, después de escucharla interpretar las Bachianas brasileñas, escribió el poema Escuchando una voz. Dmitri Shostakóvich compuso especialmente para ella la parte de soprano de su Sinfonía n.º 14, así como ciclos de canciones basados en poemas de Sasha Chorni y Alexánder Blok. Por su parte, Benjamin Britten escribió para Vishnévskaya la parte de soprano de su Réquiem de guerra y le dedicó un ciclo vocal sobre poemas de Alexánder Pushkin. El compositor francés Marcel Landowski creó la ópera Galina, inspirada en la autobiografía de la cantante.

7. Trabajó con el cineasta Alexánder Sokúrov

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La cantante reconocía que, de no haber abandonado la Unión Soviética, probablemente habría terminado concentrándose en su carrera como actriz dramática. En 1993 debutó sobre el escenario del Teatro de Arte de Moscú Chéjov interpretando a Catalina II. En 2007 protagonizó Alexandera, una película del prestigioso cineasta ruso Alexánder Sokúrov. El director afirmaba que veía en ella “una nobleza espiritual, una especie de diapasón interior”.