Así llegó a Irán el samovar ruso
Además de Telegram, Puerta a Rusia difunde contenidos en su página de VKontakte. ¡Únete a nosotros!
Los primeros samovares comenzaron a fabricarse en Rusia ya en las décadas de 1730 y 1740. Las fábricas de los célebres industriales Demídov, situadas en Tula y los Urales, se disputan el honor de haber sido las primeras en producirlos. Más tarde, los samovares comenzaron a fabricarse también en otras regiones.
Fue precisamente en Rusia donde el gobernante persa Naser al-Din Shah conoció las tradiciones rusas relacionadas con el té. Realizó tres visitas oficiales a Rusia, la primera de ellas en 1873. Su objetivo era conocer las innovaciones europeas que podían introducirse en su país. Su itinerario atravesó el mar Caspio y pasó por Moscú, Kolomna y otras ciudades hasta llegar a San Petersburgo.
Según una versión, el propio sah llevó consigo a Persia varios samovares rusos como curiosidades. Según otra, fueron comerciantes rusos quienes se los regalaron. Sea como fuere, al gobernante persa y a su corte les gustó la idea de preparar y beber té utilizando un samovar.
Los Batáshev y los Shemarin, comerciantes de Tula, organizaron los primeros envíos de samovares a Irán. Sin embargo, los artesanos locales no tardaron en comenzar su propia producción, decorándolos con motivos orientales.
El principal centro de fabricación se convirtió en la ciudad de Borujerd, donde los samovares continúan produciéndose en la actualidad.