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Estas fueron las cinco primeras grandes escritoras rusas

Puerta a Rusia (Foto: Alexánder Varnek; Dominio público; Michael Nicholson/Corbis/Getty Images)
Estas mujeres fueron auténticas pioneras de la literatura rusa. Sus nombres ocuparon un lugar destacado en la historia cultural del país, aunque algunas de ellas han caído hoy en el olvido incluso dentro de Rusia.

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Las mujeres comenzaron a escribir en Rusia ya en el siglo XVIII. Cultivaron la poesía, la traducción y la narrativa, especialmente las novelas sentimentales y de temática mística. La princesa Natalia Alexéievna, hermana de Pedro el Grande, escribió obras teatrales para su propio teatro, mientras que son bien conocidos los textos políticos y ensayísticos de Catalina la Grande. Sin embargo, estas fueron algunas de las primeras mujeres que ejercieron profesionalmente la actividad literaria.

1. Natalia Dolgorúkaya (1717-1771)

Dominio público

La condesa Natalia Dolgorúkaya es considerada una de las primeras escritoras y memorialistas rusas.

Su vida estuvo marcada por grandes contrastes. Hija del influyente mariscal Borís Sheremétiev y dama de honor en la corte del emperador Pedro II, vio cómo su fortuna cambiaba radicalmente cuando su esposo cayó en desgracia. Natalia lo acompañó al exilio en Siberia y, finalmente, terminó sus días como monja.

Su obra más conocida son las Notas de la condesa Natalia Borísovna Dolgorúkaya, hija del mariscal de campo conde Borís Petróvich Sheremétiev. El historiador literario Dmitri Sviatopolk-Mirski elogió el libro por la sinceridad de su relato y la pureza de su lenguaje ruso.

2. Anna Búnina (1774-1829)

Alexánder Varnek

Anna Búnina está considerada la primera poeta profesional de Rusia y fue conocida en su tiempo como la “Safo rusa”. El futuro premio Nobel Iván Bunin pertenecía a su misma familia.

Poetas tan prestigiosos como Nikolái Karamzín y Gavrila Derzhavin admiraron sus odas dedicadas a hazañas heroicas. Sin embargo, la siguiente generación de escritores, la de la llamada Edad de Oro de la poesía rusa, consideró su estilo anticuado.

Alexánder Pushkin llegó a burlarse de sus poemas calificándolos de absurdos, mientras que el poeta Konstantín Bátiushkov ironizó sobre ella haciendo referencia al suicidio legendario de Safo: “Pero, para mi desgracia, no conoces el camino hacia el mar”.

3. Nadezhda Dúrova (1783-1866)

Dominio público

Valiente amazona y oficial de caballería, Nadezhda Dúrova combatió contra la Francia napoleónica haciéndose pasar por hombre bajo el nombre de Alexánder Alexándrov.

Su obra principal, Memorias de una doncella de caballería, fue publicada por Alexánder Pushkin. Fue precisamente él quien reveló públicamente la identidad femenina de la autora, algo que ella había intentado mantener en secreto.

En sus memorias, Dúrova describe la situación de las mujeres de su época, destinadas, según ella, a «vivir y morir en la esclavitud». También relata cómo consiguió alistarse en el ejército y sus experiencias en combate.

Su vida extraordinaria la convirtió en una de las figuras más singulares de la literatura rusa del siglo XIX.

4. Yekaterina Avdéieva (1788-1865)

Dominio público

A diferencia de la mayoría de las escritoras rusas de su tiempo, Avdéieva no pertenecía a la nobleza, sino a una familia de comerciantes. Tampoco recibió educación formal.

Residía en Irkutsk, cerca del lago Baikal, y viajó extensamente por Siberia. Fruto de esas experiencias publicó en 1837 uno de los primeros estudios etnográficos rusos: Notas y observaciones sobre Siberia.

En él describía las costumbres locales, la vida cotidiana de los habitantes de la región, sus canciones populares y tradiciones orales.

Posteriormente, escribió libros de economía doméstica, medicina popular, recetarios y recopilaciones de cuentos y canciones tradicionales. Los folcloristas posteriores valoraron especialmente la autenticidad de su trabajo y su esfuerzo por recoger directamente la voz del pueblo.

En 1859 recibió una pensión vitalicia del recién creado Fondo Literario para Escritores.

5. Sofía Kovalévskaya (1850-1891)

Michael Nicholson / Getty Images

Sofía Kovalévskaya es conocida principalmente por ser la primera mujer profesora de matemáticas del mundo. Sin embargo, también desarrolló una destacada carrera literaria.

Escribió tanto en ruso como en sueco, ya que pasó parte de su vida en Suecia. Sus obras abordaban temas como los movimientos juveniles y las corrientes intelectuales reformistas de la Rusia de las décadas de 1860 y 1870.

Entre sus trabajos más conocidos figura la novela El nihilista (1884), inspirada en la historia real de Vera Goncharova, sobrina de Alexánder Pushkin. La protagonista decide casarse con un revolucionario condenado por las autoridades.

La obra se publicó simultáneamente en sueco y ruso, pero fue prohibida casi de inmediato en el Imperio ruso. El censor justificó la decisión alegando la simpatía de la autora hacia las ideas nihilistas y la imagen negativa que ofrecía del gobierno zarista.

A pesar de ello, Kovalévskaya sigue siendo recordada hoy no solo como una brillante matemática, sino también como una importante figura de la literatura rusa del siglo XIX.