¿Por qué llamaban ‘satanesa’ a esta escritora rusa?
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Su apariencia y comportamiento dieron origen a numerosos apodos, entre ellos “satanesa”. Pero no fue el único. La escritora Nadezhda Teffi recordaba:
“En cierta época le dieron el apodo de ‘Diablesa Blanca’, y le encantaba. Quería parecer malvada y poner a alguien en una situación incómoda”.
Por ejemplo, cuando Teffi vivía en un apartamento sin calefacción y estaba enferma, Guíppius la visitaba y, con un “placer agudo y casi sádico”, le contaba cómo cada mañana tomaba un baño caliente y pasaba de una habitación soleada a otra.
El poeta Andréi Belidejó también dejó una descripción muy expresiva:
“Z. Guíppius parecía una avispa del tamaño de un ser humano; (…) el encanto de su figura ósea y delgada recordaba a una comulgante que seduce hábilmente a Satanás”.
Zinaída Guíppius (1869–1945) fue una de las figuras centrales de la Edad de Plata rusa: poeta, escritora, crítica e ideóloga del simbolismo. Junto con su esposo, el filósofo y escritor Dmitri Merezhkovski, dirigía un famoso salón literario en San Petersburgo que marcaba el tono de toda la vida cultural de la capital.
Sus poemas, su prosa y sus diarios se distinguían por su agudeza, su estética decadente y su atención a temas metafísicos. Sus contemporáneos temían su ingenio venenoso.
Guíppius no aceptó la Revolución de 1917 y en 1919 emigró a Francia, donde continuó escribiendo. Está enterrada junto a su marido en el Cementerio ruso de Sainte-Geneviève-des-Bois.