10 cosas que (probablemente) no sabías sobre el famoso joyero Karl Fabergé

Puerta a Rusia (Foto: Dominic Lipinski/PA Images/Getty Images, ThomasRosenthal.de/ullstein bild via Getty Images, David LEFRANC/Gamma-Rapho via Getty Images, Dominio público)
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El genio del lujo joyero conquistó la corte imperial rusa con sus famosos huevos de Pascua y convirtió el apellido Fabergé en una marca mundial.

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1. Sus antepasados huyeron de Europa

Dominio público Gustav Fabergé (1814-1893)
Dominio público

Karl Fabergé nació el 30 de mayo de 1846 en San Petersburgo, en la familia del joyero Gustav Fabergé. Sus antepasados eran franceses y llevaban el apellido Favri. En el siglo XVII tuvieron que abandonar Francia debido a las persecuciones contra los protestantes. Finalmente se establecieron en Alemania y cambiaron su apellido.

El abuelo de Karl se trasladó al Imperio ruso en la década de 1790, y su padre Gustav fundó en 1842 la célebre casa joyera Fabergé.

2. Trabajó gratis como restaurador en el Hermitage

Historical Picture Archive/CORBIS/Corbis via Getty Images Peter Carl Faberge
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El joven Karl recibió una educación excelente. A los 18 años emprendió una especie de “viaje alrededor del mundo” por las capitales europeas de la joyería. Estudió con maestros de Alemania, Francia y Gran Bretaña y examinó colecciones artísticas en Florencia.

Fine Art Images/Heritage Images/Getty Images Tienda en la Casa Fabergé, San Petersburgo, 1910
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Entre 1867 y 1883 trabajó gratuitamente en el Museo del Hermitage restaurando piezas históricas. Aquellos años moldearon su extraordinario gusto artístico.

3. El primer huevo imperial fue creado en 1885

David LEFRANC/Gamma-Rapho / Getty Images Imperial First Egg.
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Fabergé llamó la atención de la familia imperial en 1882, cuando recibió una medalla de oro en la Exposición Industrial y Artística de toda Rusia celebrada en Moscú.

ThomasRosenthal.de/ullstein bild / Getty Images Huevos de Fabergé, 1898.
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En 1885, el emperador Alejandro III le encargó un huevo de Pascua para su esposa María Fiódorovna. El joyero creó un huevo esmaltado blanco con una yema dorada y una pequeña gallina de oro con ojos de rubí.

La obra causó sensación y, desde entonces, Fabergé fabricó huevos imperiales cada año para los Románov.

4. Se conocen 71 huevos Fabergé

Puerta a Rusia (Foto: Kirill Kallínikov/Sputnik, Wiktor Szymanowicz/Future Publishing via Getty Images)
Puerta a Rusia (Foto: Kirill Kallínikov/Sputnik, Wiktor Szymanowicz/Future Publishing via Getty Images)

La casa Fabergé fabricó huevos tanto para los emperadores como para clientes privados. Hoy se conocen 71 huevos, de los cuales 52 (o según otras fuentes, 54) fueron creados para la familia imperial rusa.

Cada uno era una obra maestra. El huevo “Pavo Real” escondía un ave mecánica; el “Kremlin de Moscú” reproducía música pascual y el huevo “Coronación” contenía una réplica exacta del carruaje de Catalina II.

5. Utilizó materiales inesperados

ThomasRosenthal.de/ullstein bild via Getty Images
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Fabergé apostó siempre por la originalidad y la perfección técnica.

Fue uno de los primeros joyeros en utilizar acero, estaño, abedul de Carelia y piedras semipreciosas de los Urales para crear objetos de lujo y refinados souvenirs artísticos.

6. Alcanzó fama mundial

Puerta a Rusia (Foto: Sepia Times/Universal Images Group via Getty Images
Puerta a Rusia (Foto: Sepia Times/Universal Images Group via Getty Images

La fama de la casa Fabergé se extendió mucho más allá de Rusia. Ganó una medalla de oro en Copenhague en 1888, recibió el título de proveedor oficial del rey de Suecia y Noruega y participó como jurado en la Exposición Universal de París de 1900, donde además recibió la Legión de Honor.

La casa Fabergé fue incluso la primera empresa rusa en abrir representación en Siam (actual Tailandia).

7. En la cima de su éxito, Fabergé solo dirigía la empresa

Historical Picture Archive/CORBIS/Corbis / Getty Images Trabajadores en el taller de Karl Fabergé
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La compañía abrió sucursales en Moscú, Kiev, Odesa y Londres.

Karl Fabergé se ocupaba sobre todo de la gestión, mientras unos 500 maestros artesanos trabajaban en los encargos. Aun así, se conservan bocetos realizados personalmente por él y anotaciones sobre los diseños de otros joyeros.

Sus cuatro hijos también participaron en la dirección del negocio.

8. No solo fabricaba joyas de lujo

Puerta a Rusia (Foto: Sepia Times/Universal Images Group via Getty Images, Heritage Art/Heritage Images via Getty Images)
Puerta a Rusia (Foto: Sepia Times/Universal Images Group via Getty Images, Heritage Art/Heritage Images via Getty Images)

Aunque el nombre Fabergé se asocia sobre todo con joyas, la empresa también producía cubertería de plata, vajillas, souvenirs, pitilleras y relojes.

Durante la Primera Guerra Mundial también fabricó objetos destinados al frente: tazas militares, hebillas y material médico.

9. Terminó sus días en el exilio

Topical Press Agency/Hulton Archive / Getty Images El joyero de la corte rusa Agathon Fabergé (1876-1951, sentado), hijo de Carl Fabergé, organiza una exposición de arte ruso en Belgrave Square, Londres, en junio de 1935.
Topical Press Agency/Hulton Archive / Getty Images

Fabergé no aceptó la Revolución de 1917. Intentó proteger sus bienes entregando su casa a la misión diplomática suiza, esperando obtener inmunidad diplomática, pero sus propiedades fueron confiscadas igualmente.

Abandonó Rusia y murió en Lausana en 1920, prácticamente arruinado.

Sus hijos también emigraron e intentaron reconstruir el negocio familiar en el extranjero.

10. La casa Fabergé tuvo una segunda vida

Ekaterina Chesnokova / Sputnik El Museo de Fabergé, San Petersburgo
Ekaterina Chesnokova / Sputnik

Los hijos de Karl fundaron la empresa Fabergé & Cie, dedicada a la restauración y producción de joyas. Paralelamente existió durante décadas la compañía estadounidense Fabergé Inc., centrada en perfumes y productos cosméticos.

Los derechos de la marca fueron reunificados en 2007 y la firma volvió a vincularse oficialmente con la familia Fabergé.

En 2025, la histórica casa joyera fue adquirida por la firma de inversión estadounidense SMG Capital, propiedad del empresario ruso Serguéi Mosúnov.