Cómo el eperlano se convirtió en el símbolo gastronómico de San Petersburgo
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Cada primavera, en la ciudad del Nevá comienza la temporada del eperlano, un pequeño pez que habita precisamente en las aguas del río Nevá. Desde abril se cocina en casi todos los restaurantes de la ciudad, y para muchas familias preparar eperlano en casa es una tradición transmitida de generación en generación.
“Me encanta la temporada del eperlano por su característico aroma, que puede sentirse por las calles de la ciudad. Es nuestro ‘viento de cambio’ petersburgués, el anuncio de las fiestas de mayo y de la verdadera primavera (ya cálida)”, cuenta Elena, vecina de San Petersburgo.
Por cierto, el eperlano ya era un manjar muy apreciado por los habitantes de San Petersburgo desde el siglo XVIII, tanto entre la gente común como entre la nobleza.
Este pez tiene un ligero aroma a pepino fresco y es muy fácil de preparar: basta con freírlo durante un par de minutos para disfrutar de este delicado manjar fluvial.
Durante el bloqueo de Leningrado, en la Segunda Guerra Mundial, el eperlano salvó literalmente a miles de habitantes de morir de hambre.