¿Cómo aprendieron los rusos a soldar metales directamente bajo el agua?
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Imagina a un buzo entrando en el mar con un equipo de soldadura en la mano. Se sumerge y comienza a soldar. ¿Es posible? Resulta que sí. El pionero de la soldadura hiperbárica fue el ingeniero metalúrgico soviético Konstantín Jrénov.
Cómo un científico ruso inventó la soldadura submarina
En el siglo XX, con el desarrollo de la navegación y las infraestructuras marítimas, numerosos países comenzaron a investigar cómo reparar estructuras bajo el agua. Algunos científicos ya habían intentado mantener un arco eléctrico encendido dentro de un líquido, pero todavía estaban lejos de conseguir una aplicación práctica.
Fue en 1932 cuando Konstantín Jrénov propuso un método revolucionario de soldadura hiperbárica. Durante uno de sus experimentos, soldó piezas metálicas dentro de un depósito de agua utilizando electrodos recubiertos con una sustancia hidrófuga.
De esta manera, demostró que el arco eléctrico podía mantenerse encendido dentro de una burbuja de gas que se formaba alrededor del electrodo.
En 1936, su tecnología se aplicó con éxito en las aguas del mar Negro. En Sebastopol, para reflotar un viejo barco hundido, alumnos de una escuela técnica de buceo soldaron elementos de fijación a los costados del pecio. Posteriormente, esta técnica de soldadura se probó en otras regiones.
En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, se creó en Moscú un laboratorio dedicado a los problemas de la soldadura submarina. Allí se desarrollaron revestimientos especiales para los electrodos que permitían mantener estable el arco eléctrico bajo el agua y reparar los barcos sin necesidad de sacarlos a tierra.
A partir de la década de 1950, esta tecnología comenzó a extenderse al ámbito civil.
Actualmente, la soldadura submarina se utiliza no solo para reparar embarcaciones, sino también tuberías, pilares de puentes, plataformas petrolíferas y otras estructuras. Los científicos trabajan ahora en el desarrollo de sistemas robotizados de soldadura.
Soldadura ‘en seco’ y ‘en húmedo’
En la actualidad existen dos tipos de soldadura hiperbárica: la que se realiza dentro de una cámara estanca y la que se efectúa directamente en el agua.
En el primer caso, se sumerge una cámara especial que cubre la estructura dañada. Una vez instalada, se extrae el agua de su interior y se introduce oxígeno, lo que permite a los soldadores trabajar en un entorno seco.
La soldadura en cámara se utiliza generalmente cuando la estanqueidad y la calidad de las uniones son especialmente importantes, así como en trabajos realizados a profundidades de hasta 300 metros.
Por su parte, la soldadura "en húmedo" se realiza directamente bajo el agua, a profundidades de hasta 30 metros.
Para trabajar, el buzo soldador utiliza un electrodo impermeable. Con el fin de evitar el riesgo de electrocución, se coloca de manera que su cuerpo no se encuentre en la trayectoria de la corriente eléctrica.
Además, trabaja con una tensión reducida, de entre 30 y 35 voltios. Esta tensión es suficiente para encender el arco eléctrico y reducir el riesgo de sufrir una descarga.